CRIMEN EN LA PENSIÓN INGLESA (3)

Autor: José Antonio Nieto Ibáñez

TERCERA PARTE

El domingo 6 de mayo se presentó, casi al medio día, el inspector Molina ante la puerta de la Pensión y fue el propio Frank quien le abrió y le hizo pasar amablemente.

.- ¡Buenos días! ¿Está usted solo?

.- ¡Sí! He enviado a Manuel por unas cervezas al Salón Carioca, pues tenía la corazonada de que usted se aparecería en el día de hoy.

.-Pero si usted mismo me ha abierto la puerta, quiere decir que está usted en la sola compañía de Weeber?

.-Y de su mujer María Quiñónez. Los demás se han marchado...

.- ¿Y por qué?

.-Sencillamente porque les dije que muy pronto debía mudarme.

.-En ese momento, apareció Manuel con dos bolsas llenas con botellas de heladas cervezas, todas de diversas marcas, justo en el instante en que se disponían a sentarse en unas sillas de metal y una mesita central del mismo material, al costado derecho del jardín y debajo de un frondoso árbol que hacía más agradable la estancia en el lugar.

.-Se está muy bien aquí-dijo el inspector.

.-La verdad es que no se puede uno quejar. Creo que éste es uno de los sitios más frescos que tiene Barranquilla.

.-Y dígame, ¿para dónde se fueron los otros?

.-Bueno. La camarera María Medina regresó a Tunja donde una hija. John se mudó con un amigo, quien le ofreció ayudarlo para retornar a Nueva York en barco. Luisa Silva de Cortissoz fue a vivir con la costurera. Sólo quedó Manuel con su mujer. Por cierto, él dice que no regresará a Curazao ¡ni de vainas!, pues está muy amañado en Barranquilla. Piensa conseguir trabajo en alguno de los bares de la ciudad y tal vez en el “Carioca” que tenemos al frente.

Manuel interrumpió viniendo desde la cocina para preguntar qué marca de cerveza deseaban ingerir.

.- ¿Qué cerveza prefiere, señor inspector?

.- ¿Qué marcas tiene?

.-Las únicas que hay en Barranquilla: Águila, Costeña o Nevada. ¿Cuál prefiere?

.-Bueno... la Costeña es sabrosa, pero es de los cachacos, lo mismo que la Nevada...

.-Ni tanto-le refutó Frank. La Costeña es de Bavaria que es una fábrica que instalaron los alemanes en Bogotá.

.-Se equivoca. “Bavaria” fue fundada por colombianos y holandeses.

.- ¿Holandeses? Tengo entendido que fueron unos alemanes.

.-Mire, amigo Frank... Le puedo asegurar que fueron holandeses, pues tengo un hermano que trabaja allá y él me dice que esa fábrica la fundaron en 1930, el holandés Guillermo Kopp Costello, quien es un empresario que representa en Colombia a la “Handel en Industrie Maatschappij”, que no sé cómo diablos se pronuncia, pero que traduce algo así como: Comercio y Sociedad Industrial, la cual tiene su sede principal en Ámsterdam. Ellos se unieron a los señores Julio Jiménez, Rafael Salazar y Gabriel Ángel, quienes representaban a la “Cervecería Continental” de Medellín. Hay otros socios colombianos y holandeses, pero estos que les nombré serían los principales...Garbrecht... ¡Ferdinand Garbrecht!, es otro de ellos. Los demás no los recuerdo...

.-Pero tiene usted muy buena memoria para poder retener esos nombres.

.-Lo que pasa es que, como le digo, mi hermano trabaja allá y cuando viene de vacaciones me cuenta todo lo concerniente a su empresa. Él está muy contento con su trabajo...-

.-Entonces, me imagino que preferirá usted una “Costeña” o una “Nevada”, para solidarizar con la empresa donde labora su hermano.

.- ¡Se equivoca! Como buen barranquillero, prefiero una cerveza “Águila”. Sobre todo ahora que sacaron un nuevo eslogan.

.- ¿Cuál?- le preguntó Frank.

.-“Sin Igual y Siempre Igual”.

.- ¡Oh!... ¡Sí! ¡Ese es un estribillo maravilloso! Me gustaría saber de quién fue esa idea.

.- ¿De quién iba a ser? ¡De Don Arturo!

.- ¿Don Arturo de Castro Palacio?

.- ¡Ese mismo! Él lo ideó y lo estrenó con motivo de los III Juegos Nacionales que se realizaron aquí en el pasado mes de enero.

.-Pues, no tenía la menor idea que hubiese sido una creación de él.

.-Usted sabe que don Arturo es un tipo genial. Tiene vainas de loco, pero por lo mismo es muy inteligente. Además, recuerde que a la cervecería, debido a la competencia de “Bavaria”, se le habían bajado mucho las ventas. Y eso a pesar de que se unieron...

.- ¿Se unieron? ¿Quiénes?

.- ¿Es que acaso no sabe de la unión de la antigua Cervecería Barranquilla con la Bolívar?

.-No, no lo sabía.

.- ¡Caramba! Me extraña-le dijo el inspector.

.-No tiene nada de extraño, pues no soy hombre de negocios.

.-Yo tampoco. Sin embargo, sé que la Cervecería Barranquilla fue fundada en 1913 por don Alberto Osorio y otros más en representación de “Cortissoz y Compañía”, mientras que la Cervecería Bolívar, en 1922, con socios como Jacobo Correa y Federico Schemel. Pero, cuando vieron la enorme competencia que significaba Bavaria desde Bogotá, finalmente, y en una acción inteligente decidieron fusionarse en 1933, creando la empresa: “Cervecerías Barranquilla y Bolívar”, pero ya con personalidades de la talla de don Julio Mario Santo Domingo, Ramón Santo Domingo y José Domingo Pumarejo...

.- ¡Carajo!-dijo Frank. ¡Está usted bien enterado!

.-Bueno. En eso sí me he preocupado por saber.

.-Y por qué habían bajado las ventas?

.-Por muchas razones, pero me inclino a creer que la propaganda que ellos tenían era poco impactante. Recuerdo aquella del pasado año 34 que decía: “Antes, Ahora y Siempre, Cerveza Aguila”. O aquella otra que me parecía tan tonta: “Aguila no es solamente un nombre”. “Aguila es un símbolo” “Aguila simboliza la más alta calidad de Cerveza fabricada en Colombia”. Y todo esto lo decían a través de un muñequito que se inventó algún dibujante de pacotilla.

.-Pero, es que además me parecía muy larga-dijo Frank.

.-Así es. Hasta usted que no sabe de estas cuestiones de la publicidad se da cuenta. Pero, después sacaron una más corta, aunque lo mismo de ridícula: “Si no toma Aguila no tome Cerveza”. ¡Por Dios! ¿A quién se le ocurrió semejante estupidez?

.-¡Realmente estúpida y ridícula!-reafirmó Frank. Sin embargo recuerdo una de las últimas que sacaron el año pasado, la cual decía simplemente: “Cerveza Aguila Siempre Igual”...

.-Ya veo que se acuerda muy bien. Pero ésta de ahora: “SIN IGUAL Y SIEMPRE IGUAL” es sencillamente ¡Genial! Yo creo, sinceramente, que este eslogan va a durar muchísimos años, y hasta me atrevo a decir que traspasará las fronteras y se hará popular en el mundo entero, porque es una propaganda y lo repito una y mil veces: ¡GENIAL!

.-Entonces, debo suponer, con toda seguridad, que querrá usted una cerveza Aguila...

.-Sí, por favor, pero que sea: “SIN IGUAL Y SIEMPRE IGUAL”, contestó riéndose el inspector.

Luego de la tercera cerveza ingerida por ambos, la conversación se volvió fluida y amena, y poco a poco fueron regresando al tema que más interesaba al visitante: la historia de la Pensión Inglesa.

Después de una breve pausa que el inspector aprovechó para ir a orinar y Frank para ordenar a María Quiñónez la preparación de unas picadas; comenzaron un interesante diálogo que inició el inspector al preguntar:

.-Me decía que tiene usted que mudarse pronto. ¿Por qué?

.-Porque la casa ya está vendida.

.-Pero yo tenía entendido que estaba hipotecada. Al menos eso fue lo que leí en el periódico.

.-Eso creí yo también, pero ahora descubrí que mi madre la tenía vendida, desde 1932. Es decir, hace tres años atrás.

.- ¿A quién?

.-A la Compañía Sindical Noguera. Imagínese que la vendió en 35.000 dólares y no me había dicho nada. Yo sí me preguntaba de dónde sacaba mi mamá dineros para seguir viviendo, porque lo que recibía por el arriendo de la bomba de gasolina y la fabriquita de trocar hilos no era mucho.

.-Yo sabía que su mamá tenía un pequeño taller de trocar hilos, aunque más bien era una escuela, pero lo de la bomba sí que me sorprende.

.-No, la bomba no es de nosotros. Nosotros le alquilamos una faja de terreno en 1929 al señor Rafael Labrador para que instalara allí una gasolinera. Es la misma que ya ha visto usted que queda aquí al lado de la casa, por el costado o esquina norte de la carrera Líbano.

.-Pero es una gasolinera pequeña.

.-Por eso mismo el arriendo que nos pagan es poco, pero al menos sirve para la comida.

.-Pero su mamá también tenía entradas por la pensión. ¿No es así?

.-No, porque la pensión ya no funcionaba como tal. Precisamente desde esa fecha. Yo estuve en estos días hablando con don Arístides....

.- ¿Arístides?

.-Sí, Don Arístides Noguera, el dueño de la Compañía Sindical. El me aclaró toda esta cuestión, la cual se resume en que mi mamá se la vendió por 35.000 dólares en el año 32, pero acordaron que ella no se iría de aquí, sino que seguiría pagando un arriendo de 262 pesos durante un año, y que entonces probaría recobrar la propiedad. Sin embargo, el plazo se cumplió en noviembre del año 33 y mi mamá no sólo no la pudo comprar, sino que ni siquiera pagó los arriendos.

Gracias a Dios, don Arístides es un señor muy bondadoso y nos ha permitido seguir viviendo 2 años más. Pero, ahora, luego del asesinato de mi madre, hemos llegado a un acuerdo que es en realidad beneficioso para nosotros: él nos reconoció 6.000 pesos más, pero yo debo abandonar esta vivienda cuanto antes, apenas tenga un sitio donde mudarme.

.- ¿Así están las cosas?

.-Así como lo oye. Naturalmente, me tomaré un tiempo prudencial, al menos hasta que se resuelva lo de la herencia.

.- ¿Y sí dejó una buena herencia la señora?

.-Sí, pero no es algo que valga la pena.

.- ¿Qué les dejó?

.-Bueno. Nos dejó, a mi hermano John y a mí, una casita construida en la urbanización “La Nueva Granada”.

.- ¿Dónde queda?

.-Es una urbanización nueva, pero queda por los quintos infiernos. La casita está avaluada en 50 pesos. Cincuenta miserables pesitos. Imagínese que los muebles que tenemos aquí, valen más que ella.

.- ¿Cuánto valen estos muebles? Quiero decir, los que hay en esta casa.

.-Los peritos los avaluaron en 700 pesos o sea, casi lo mismo en dólares, pues 1 dólar equivale a 1 peso con 55 centavos en estos momentos.

.- ¿Tan alta está nuestra moneda?

.-Sí.

.- ¿Y piensa usted vender todos estos muebles?

.-Creo que sí, pero seguramente me darán mucho menos dinero por ellos.

.- ¿Y qué otra herencia recibe?

.-Lo único que ella dejó de algún valor fueron casi 6.000 acciones que tenía en la “Santa Marta Coffe Company”, por un valor de 11.600 pesos más o menos.

.-Pero eso no está del todo mal. Con ese dinero podrá usted enderezar sus cargas. ¿No es cierto?

.-Digamos que sí. Pero esto le demuestra que mi madre no dejó gran cosa y que por lo tanto no podía haber interés alguno en asesinarla para cobrar una supuesta jugosa herencia. Y a propósito, ¿han encontrado al asesino?

.-Usted sabe, que este caso está cerrado...

.-De todas maneras me gustaría escuchar de su parte un último comentario.

.-Mire, amigo Frank. Primeramente creí que había sido el venezolano el asesino.

.- ¿Cuál venezolano?

.- ¡Briceño, hombre! Recuerde que se sospechó de él por aquello de sus amenazas en contra de su mamá. Luego, me incliné a creer que fuera la camarera, debido a su insistencia en acusar al primero. Después, sospeché fuertemente de John, pero me convenció cuando desbarató la creencia de que él estuviera detrás de alguna herencia ya que sabía que la señora estaba quebrada y que no figuraba entre los herederos.

Finalmente creí que podía haber sido usted por el asunto de las herramientas, pero las fallidas pruebas de dactiloscopia y la opinión del Fiscal respecto a que usted adoraba a su madre y que era consciente de una enfermedad terminal que ella tenía...

.- ¡Cáncer en la mama izquierda!

.-Bueno. No quise ser tan directo...y que usted vivía preguntándole al doctor Anastasio del Río todo lo referente a su enfermedad y al tiempo de vida que le quedaba.

.-Pero, ¿usted ya sabía lo de la enfermedad incurable de mi madre?

.-Lo supe últimamente.

.-Pero, ¿es posible entonces que hubiese pensado que yo estaría interesado en acelerar su muerte para cobrar la herencia?

.-No le veo ninguna lógica, menos aún cuando usted dice que su mamá estaba quebrada, económicamente hablando.

.-Eso no lo sabía yo, pero de todas maneras yo no hubiese sido capaz de cometer semejante crimen contra el ser que me dio la vida.

.- ¡De eso estoy seguro! Pero, ¿para qué seguimos hablando si este caso ya ha sido cerrado? Recuerde que se concluyó que fueron uno o varios ladrones los autores del crimen. Lamentablemente nunca serán capturados.

.-En Colombia no, pero si estuviéramos en los Estados Unidos por ejemplo, esos asesinos ya estarían en la silla eléctrica.

.-Yo creo lo mismo. De lo que sí estoy seguro es que este crimen era digno de un Sherlock Holmes. Este asesinato será recordado por los barranquilleros como uno de los más famosos, pero totalmente impune.

.-En eso estamos de acuerdo-le dijo Frank. ¿Y qué otra inquietud tiene?

.-Con respecto al crimen ya le dije que el caso fue cerrado. Yo vine porque quiero saber más sobre la Pensión Inglesa y sobre este bello lugar en donde estamos disfrutando de unas deliciosas cervezas, conocido como La Floresta.

.-Bueno, con mucho gusto-le dijo Frank y a continuación expresó: quedamos en que ellos se casaron en 1894. Yo creo que el negocio de la Pensión Inglesa, que también era un café, debió comenzar a finales o principios de este siglo, es decir, entre 1899 ó 1900.

.- ¿Aquí mismo?

.-No, señor inspector.

.-Llámeme Jesús-, o es que acaso… ¿no somos ya amigos?

.-Está bien...José, perdón, Jesús... La Pensión Inglesa comenzó en el Paseo de Colón con el callejón del Mercado que oficialmente se llamaba carrera “Esteban Márquez”, al frente de la Iglesia de San Nicolás. Allí permaneció varios años. Era un sitio muy visitado por las personas más importantes de esa época, tales como: los Obregón, los Correa, los Heilbron, los Senior, los Cortissoz y otros más.

.-Pero, entonces era una competencia para el famoso Café “La Estrella” de Don David Pereira?

.-El Café “La Estrella” apenas abrió sus puertas en 1902. Quedaba en toda la esquina del callejón de San Nicolás con el Paseo de Colón, en el lado norte. Pero, este era solo un Café. No era una pensión. Eso sí, fue un sitio muy agradable y como dice un amigo mío que conoce bastante la historia de Barranquilla: era el “rendez-vous” de la ciudad.

.- ¿Rendez-vous? ¿Y qué quiere eso decir?

.-Es un término francés y quiere decir algo así como punto de encuentro de la gente. Es que todo lo que valía dentro de la sociedad barranquillera se reunía allí, para tertuliar al calor de un café o una copa de licor. Eso es: punto de encuentro.

Además, don David era un hombre que tenía mucha experiencia en este tipo de negocios, pues ya había sido el dueño del café o club “San Carlos” que quedaba un poco más abajo, hacia el sur de la calle Real, la que muere frente a un costado de la misma iglesia.

.- ¿Y era tan acogedor como el otro?

.-Eso sí no lo sé, pero debe haber sido así, pues estaba ubicado en un edificio bajo, de mampostería que era de los sucesores de don Estéban Márquez. Y usted debe saber que, en esa época, eran muy pocos los edificios de mampostería en nuestra ciudad.

.- ¿Y qué pasó con ese club?

.-Don David se lo vendió al italiano Segnini y se fue a levantar el nuevo café “La Estrella”, en asocio con don Rafael Niebles, otro comerciante de agallas en ese tiempo.

.-Pero...sigamos con la Pensión Inglesa.

.-Bueno, quedamos en que se instalaron sobre el Paseo de Colón. No sé cuánto tiempo estuvieron allí, pero en algún momento se mudaron a un edificio muy bello, sobre la calle de San Blas con el callejón del Camposanto, hoy la carrera Ricaurte. Imagínese que el edificio al cual me refiero, era una de las casas de propiedad de don José Víctor Dugand.

.- ¿El banquero?

.-El mismo. Ese señor francés venido de Riohacha, quien después fundó un Banco en 1917. Pues, allí, en esa bella mansión funcionó por varios años la Pensión Inglesa. Creo que mi padre ya había muerto, pero mi madre ya tenía mucha práctica en su manejo.

.- ¿Y cuántos años estuvieron allí?

.-Hasta que a las autoridades se les ocurrió colocar en ese lugar las oficinas de la Gobernación del Atlántico.

.- ¡Ah!, Pero, ¿Se refería usted al edificio de la actual Gobernación?

.- ¡Claro!, ¿Y qué otro?

.- ¡Perdón!, es que estaba confundido, pues habló usted del callejón del Camposanto...

.-Sí, Camposanto. Así se llamó la carrera Ricaurte de hoy.

.- ¿Y en qué año pasaron la Gobernación para ese edificio?

.-No lo sé con exactitud, pero la Gobernación del General Eparquio González que, como todo el mundo sabe, fue larga, transcurrió allí.

.- ¿Y qué pasó entonces con la Pensión?

.-Nos tuvimos que mudar más hacia el norte pero sobre la misma San Blas, solo que a la altura de las carreras de 20 de Julio y Cuartel. Ese Café Inglés y Pensión a la vez, era sucursal de la principal que quedó donde estamos ahora sentados.

.-Cuando se mudaron para acá… ¿Le compraron esta propiedad a la familia Cisneros?

.-No, a don Otto Gustavo Müller.

.-Pero yo tenía entendido que La Floresta era la casa del ingeniero cubano Francisco Javier Cisneros.

.-Pues, ¡Está usted equivocado! Déjeme aclararle que La Floresta era de sus sobrinas: María y Emma Cisneros, las hijas del difunto doctor Eduardo Cisneros, uno de los hermanos de Francisco Javier.

En ese momento entró la María Quiñónez con unas exquisitas picadas que contenían varios platos, desde pedazos de carnes de res y cerdo hasta huevas de pescado y por supuesto ensaladas, además de otras dos cervezas bien heladas, viéndose obligados a suspender la conversación.

Luego de consumir las opulentas picadas que más se asemejaron a un almuerzo, continuaron con la charla. El inspector volvió a preguntar:

.-Pero, esto es algo nuevo para mí. Yo tenía entendido, y conmigo son muchas las personas que así piensan, que La Floresta era propiedad de Francisco Javier Cisneros...

.-Pero, ya ve que no.

.-¿Y cómo usted, siendo tan joven, conoce toda esta historia?

.-Por mi mamá. Ella me lo contaba, pues debió ponerse al corriente de todo, cuando se decidieron a comprar La Floresta.

.- ¿Pero eran entonces las hijas de Cisneros las dueñas?

.-Mire Jesús...déjeme explicarle. Si usted se calma y se queda callado por un minuto yo le explico todo.

Resulta que la cubana, nacida en Güira de Melena: Carmen Elosegui de Cisneros, vivía en Nueva York en donde estaba casada con el doctor Eduardo Cisneros, hermano del Ingeniero Francisco Javier. Ella tuvo dos hijas con él: María y Emma Cisneros. Al quedar viuda, decidió venirse a Barranquilla, pues sabía que aquí vivía, casi que de manera permanente, su cuñado Francisco Javier, en razón de estar ocupado en la construcción del muelle de Puerto Colombia.

.-En que época ocurrió eso?

.-Eso fue para los años 80 del siglo pasado. Fue en esa época cuando ella compró La Floresta, que para entonces eran unos lotes de terreno, al comerciante judío sefardita, David López Penha Junior...

.- ¿Sefar...qué?

.-Sefardita. Ese era el nombre que les daban a los judíos de origen español y portugués diseminados por el mundo. Muchos de ellos vinieron a parar a Curazao y de allí a Barranquilla.

.-De acuerdo. Pero me decía que ella sólo compró los lotes a ese tal López Penha?

.-Si, así es. Pero hay que aclarar que él a su vez le recompró uno de los lotes, el tercero, que quedaba, para ...no complicarnos la vida, donde hoy está el Salón “Carioca” del frente, es decir, al oriente de la calle Murillo y casi llegando hasta Sello. Donde está hoy el Carioca, el cual como usted sabe ha sufrido algunas modificaciones ya que le pusieron muros de mampostería a su alrededor; había una casa de madera incluida en esta venta, que era del mismo tamaño que el Carioca de hoy, porque es que debemos decir que el Carioca se construyó en el mismo sitio y extensión que ocupara esa casa.

.-Pero se está alargando mucho y me voy a volver a confundir...

.-Es muy sencillo. Lo que es hoy el Carioca era la antigua casa “El Líbano” que David López Penha le compró a Carmen Elosegui junto con ese enorme terreno. Esto fue en 1890.

.- ¿Y será por eso que la carrera se llama Líbano?

.-Muy bien, ya usted se me adelantó. La gente empezó a llamar Líbano al callejón porque la casa de don David llevaba ese nombre...

.-Y pensar que yo creía que el nombre derivaba del hecho de que por ahí vivían muchos libaneses.

.-Puede que también sea cierto, pues en el año doce de este siglo, existió el Salón Líbano que quedaba una cuadra más abajo, es decir en la calle de California, que así se llamó la Medellín de hoy. Por cierto que allí, en ese Salón Líbano, los hermanos Martínez Aparicio proyectaron cine durante más de un año. Dicen que era un Salón de Cine muy democrático.

.- ¿Democrático?

.-Me explico: cuando el cine se empezó a proyectar en salones, era la costumbre colocar el lienzo o telón en medio de la sala y, para poder ver la película de frente usted debía pagar una elevada tarifa a la que sólo podían aspirar las familias acomodadas, mientras que la gente del pueblo se tenía que conformar viendo la película desde el otro lado, aunque pagando una boleta más económica.

.-No entiendo muy bien, pero creo que entonces la gente veía la película al revés?

.-Así es, pero también es cierto que se las ingeniaban poniendo un espejo para verla al derecho.

.- ¿Y eso que tiene que ver con el Salón Líbano?

.-Pues, que en el Líbano todo el mundo podía admirar la película de frente, pues ellos colocaban el lienzo totalmente al fondo, sobre la pared. De manera que ricos y pobres veían la película por el mismo precio.

.- ¿Entonces, sería un salón muy popular?

.-Sí, pero duró apenas un año, pues, en 1913 crearon el Salón de las Quintas sobre Murillo entre el Rosario y Aduana, y lamentablemente lo tuvieron que cerrar. Además, los Martínez Aparicio prefirieron irse a trabajar en el Salón “Universal” de Abraham Zacarías López Penha...

.- ¿Abraham Zacarías?

.-Sí. Éste era el hermano menor de don David, quien, por cierto, ya había muerto, en 1893.

.-Pero otra vez nos desviamos...

.-Bueno, pero era necesario. Como le decía, la gente empezó a llamar el Líbano a este callejón que es hoy la carrera del mismo nombre, pese a que últimamente nos quieren imponer el de “Avenida de la República”, pero eso resulta muy largo y la gente sigue y seguirá hablando de la carrera Líbano. Es lo mismo que pasó con la calle Paraíso que hoy llaman de David Pereira. Se llamó Paraíso porque ese era el nombre que tenía la casa de Don Ramón Jimeno Collante.

.- ¡Qué interesante es todo lo que usted cuenta!

.-Para redondear, digamos que unos años más tarde, don David le vendió esa casa al inmigrante alemán Louis Gieseken, quien al ser casado con la señorita Paulina Conde, le cambió el nombre a la casa.

.- ¿Cómo así?

.- ¡Caramba! Parece que las cervezas le están haciendo efecto...La casa se llamaba “El Líbano”. Don David se la vendió a Louis Gieseken y éste, como estaba casado con Paulina Conde, le cambió el nombre a la casa y le puso “Villa Paulina” .Entendió ahora?

.- ¡Perfectamente! Es que ahora sí habló usted claro.

.-Pero la gente no cambió su costumbre de seguir llamando el Líbano al callejón, como hasta en los días que corren.

.-A propósito de calles. He notado que usted conoce casi todos los nombres de las calles y callejones de nuestra ciudad.

.-Así es-le contestó Frank. Inclusive los más antiguos. ¿Sabe usted, por ejemplo, cómo se llamaba esta misma carrera Líbano para finales del siglo XIX?

.-No tengo la menor idea.

.-Pues bien, Líbano era entonces el callejón del “Alba” o carrera de “Stuard”, mientras que la del Rosario u Olaya Herrera de ahora se llamaba callejón de “San Mateo” o carrera de “Torices”.

.- ¿Pero tenían dos nombres?

.-Si, como callejón, que era el popular y como carrera que era el nombre oficial, el que imponían las autoridades.

.-Pero eran nombres muy bellos. ¿Y qué otros sabe?

.-La carrera Topacio se llamó callejón del “Ramo de Azahares”. Y Obando, calle de “La Aurora”.

.-Pero, sigamos con La Floresta-le dijo el inspector.

.-Pues bien, La Floresta era, como le dije anteriormente, unos lotes que iban de la calle David Pereira, antigua Paraíso, hasta la calle de Murillo, de este a oeste. Y del callejón del Alba o Líbano al de San Mateo o Rosario, de sur a norte.

.- ¿Tenía la misma extensión de ahora?

.-Era un poco más grande. Imagínese que tenía una extensión de 11380 metros cuadrados de superficie.

.- ¿Ocupaba, como ahora, toda la manzana?

.-Así es. Entonces, quedamos en que doña Carmen Elosegui compró esos lotes...

.-Y empezó a construir...

.-No trate de adivinar. ¡No se me adelante por favor...!.

.- ¿Qué pasó entonces?

.-La señora Esther Senior de Wolff le vendió a doña Carmen dos armaduras de madera que conformaron las casas actuales.

.- ¿Quiere decir que estas casas eran pre-fabricadas?

.-No exactamente, pero algo parecido.

.- ¿Y fue don David López el primer dueño de esos lotes?

.-No, la primera propietaria fue doña Rebeca Tavares de Senior, quien era una samaria casada con don Abraham Isaac Senior quienes, no sólo eran, al igual que don David, de origen judío, sino parientes del primero, pues doña Sara López Penha era la esposa de Jacob Senior, un hijo de Rebeca y Abraham. ¿Entendido?

.-Más o menos. Pero, quedamos en que los Cisneros eran los dueños de La Floresta, quiero decir, doña Carmen Elosegui de Cisneros.

.-Bueno, doña Carmen embelleció este lugar, sembrándolo de árboles y hortalizas, aunque hay que reconocer que ya existían algunos, crecidos en medio de un monte natural, pero ella se encargó, como le dije, de embellecer este lugar. Le colocó una tercera casita para el servicio doméstico, que es la misma que vemos allá en el centro de este jardín, aunque ya bastante deteriorada; instaló grandes tanques para el almacenamiento del agua, e inclusive un sitio para una caballeriza. Pero, lo más interesante es que doña Carmen empezó a recibir las visitas de su cuñado Francisco Javier, quien a la sazón era ya viudo de doña Magdalena Movilla, otra cubana desaparecida desde 1888, pero muy familiar y queridísima con sus sobrinas ya que ella misma no había tenido hijos con Francisco Javier. Tan querida fue, que antes de morir, las declaró herederas universales de sus bienes a la par de su esposo.

.- ¿De cuáles bienes?

.-De los que ella tenía tanto en Cuba como en Nueva York. Pero, estas constantes visitas de Francisco Javier dieron como resultado que doña Carmen terminara enamorándose de su cuñado y a los pocos meses contrajeron matrimonio.

.- ¿Cómo así? ¡Barájemelo bien!-

¡Así como lo oye!

.-De manera que… ¿se convirtió en el esposo de la viuda de su hermano?

.- ¡Exactamente! Yo creo que lo hicieron no sólo para ahuyentar la soledad de ambos, sino para proteger a esas niñas huérfanas: María y Emma Cisneros. Fue entonces cuando se instalaron a vivir aquí en La Floresta, aunque se lo pasaban viajando a Nueva York, sobre todo Francisco Javier por razones de negocios.

Y cómo fue que La Floresta vino a parar a manos de la señora de Meek?

.-Eso fue después. Resulta que en 1897 muere doña Carmen Elosegui, y a los seis meses Cisneros.

.- ¿De qué murió Cisneros?

.-De la enfermedad de Brigth.

.- ¿Enfermedad de Brigth? Pero yo tenía entendido que de “cólico miserere” que es la misma apendicitis.

.- ¿Y entonces, para qué me lo pregunta?

.-Para reafirmarme en esa versión.

.-¡Pues no es así¡. Eso del “cólico miserere” es un invento de la gente. La realidad es que él murió de la enfermedad de Brigth o nefritis, a los 61 años de edad.

.-En qué quedamos:¿Brigth o nefritis?

.-Es lo mismo, lo que pasa es que esa enfermedad fue descubierta por el doctor inglés Brigth y por eso le llamaron así, pero es la misma nefritis que, como usted debe saber, es una inflamación de los riñones.

.- ¡Otra cosa más que he aprendido en el día de hoy!-exclamó alegre el inspector.

.-Por cierto que Cisneros murió pobre-dijo Frank.

.- ¿Pobre? No puede ser, si él fue el constructor del muelle y por sus manos pasó mucho dinero. ¿Cómo así que murió pobre?

.-Al menos endeudado.

.- ¿Y cómo lo sabe?

.-Por mi mamá. Ella decía que La Floresta estaba salada, que desde que nos mudamos para acá le empezó a ir mal, y, siempre ponía el ejemplo de Cisneros. Nos contaba que el conocido ingeniero cubano sólo había dejado como herencia la finca “Casacoima” la cual quedaba por los lados de Me Quejo y Sabanilla y un remolcador inservible, pero que los pasivos superaban sus activos.

.-Pero entonces, ¿La Floresta no era de él?

.-Ya se lo dije anteriormente, la heredaron sus sobrinas.

.- ¿Y cómo vino a parar a manos de ustedes?

.-Mi papá se la compró, junto con otras fincas pequeñas, al alemán Otto Gustavo Müller en 1901, en una negociación de hipoteca que le permitía terminar de pagarla en 1907.

.-Entonces, quiere decir que Müller la compró a las herederas?

.-Si, así es. Luego este alemán la vendió a mi papá.

.-Supongo que se mudaron para acá en 1901?

.-Creo que fue así pero no estoy muy seguro, pues, como le dije, mi papá se comprometió a terminar de pagarla en 1907, pero justamente es el año en que él muere y parece que estuvimos a punto de perder la propiedad, no sólo de ésta, sino de otras más pequeñas.

.- ¿Y qué pasó entonces?

.-Por unos documentos que encontré el otro día, supe que vino un proceso de remate y mi mamá se lo ganó y logró comprarla nuevamente por la suma de 8.000 dólares.

.- ¿Cuándo?

.-En 1914. Para entonces era yo un muchacho de 9 años de edad. Recuerdo con mucho placer esa época. Fue la mejor, pues, La Pensión Inglesa de la calle Murillo estaba en todo su apogeo. Era muy visitada, no sólo por turistas extranjeros, sino por la gente que venía a Barranquilla para vacacionar y preferían hospedarse aquí.

.-¿Y la Pensión Inglesa de la calle de San Blas?

.-La de San Blas entre 20 de Julio y Cuartel siguió funcionando como sucursal de ésta, pero con el tiempo los negocios se desmejoraron y mi mamá la vendió a un señor de apellido Díaz Granados. Hoy, todavía existe, pero con otro nombre”.

.- ¿Cuál?

.-“Avenida Central”. Así se llama. Pero es el mismo edificio del Café Inglés de antaño.

.- ¿Y ese esplendor de La Pensión Inglesa de aquí de Murillo hasta cuándo duró?

.-Ya le dije que, en 1932 mi mamá la vendió a la Compañía Sindical Noguera, por la suma de 35.000 dólares...

.- ¡Buena plata!

.-Si, pero recuerde que en el 29 vino la gran crisis económica mundial. Fue entonces cuando decidimos alquilar una franja de terreno al señor Labrador para instalar allí una estación de gasolina, pero la crisis continuó su curso. ¿Recuerda?

.- ¡Claro! El famoso “viernes negro” de Nueva York.

.-Recuerdo también-dijo Frank-que por esos años esta propiedad había sido avaluada en 70.000 pesos.

.-Pero eso lo leí en El Heraldo-dijo el inspector.

.-Si, también lo leí. Además, alguien me informó que unas personas le ofrecieron a mi mamá 200.000 pesos para que se las vendiera.

.- ¿200.000 mil pesos en 1929?

.-No, parece que fue en 1928. Esas personas querían construir un gran teatro en este lugar.

.- ¿Aquí mismo? ¿En La Floresta de hoy?

.-Así como lo oye. Y esto parece ser cierto, pues, fíjese que en el año 30 inauguraron el hermoso Teatro “Apolo”.

.- ¿Y su mamá rechazó esa oferta?

.- ¡Si señor! La rechazó, no la aceptó y prefirió continuar luchando hasta que ya no pudo más.

.- ¿De manera, que querían construir el Apolo aquí?

.-No lo estoy asegurando, pero creo que fue así.

.-Pero, hubiera sido mucho mejor, en cuanto a su ubicación.

.-No lo creo. El “Apolo” de don Alberto Osorio está bien allí. Además, su casa está apenas a dos cuadras más arriba.

.-Y por qué no lo construyó en los terrenos de su casa?

.-Porque ya estaría en los predios de la urbanización de “El Prado” y hay una cláusula que prohíbe los teatros dentro de esa urbanización. De manera que el Apolo quedó bien donde está, sobre la calle del Estanque, la Caracas de hoy, con la Avenida Colombia.

.- ¿Y qué paso con las hermanas Cisneros?

.- ¿María y Emma Cisneros?

.-Sí.

.-Cuando vendieron La Floresta, mediante el apoderado Grau, quien era un cubano amigo de la familia; a Otto Gustavo Müller, se marcharon a vivir a Medellín.

.- ¿Pero, la vendieron a buen precio?

.-En unos 20.000 pesos, aunque el terreno y las tres casas valían alrededor de 38.000 pesos, es decir, mucho más, pero tuvieron que conformarse con ese ofrecimiento.

.- ¿Y a qué dedican su tiempo en Medellín?

.-Bueno, ya esto parece chisme, pero me han dicho que salieron buenas para los negocios. Me dicen, pero no lo puedo aseverar, que ambas se han convertido en las principales accionistas de la Compañía “Cine-Colombia S.A”. la cual es oriunda de Medellín.

.- ¿La Compañía distribuidora de cine?

.-La misma.

.-Pero entonces deben de estar tremendamente bien, pues ese es un monopolio antioqueño que tiene mucho futuro, pues, no sólo son distribuidores de cine, sino que se han convertido en propietarios de muchas salas y hermosos edificios de teatro en todo el territorio nacional.

.-Así es, así es-repitió Frank, denotando en su voz que ya estaba un poquito cansado. El inspector Molina lo comprendió y sin más preámbulos se puso de pie y le manifestó que estaba muy agradecido pero que ya era hora de marcharse. Frank, por su parte, miró su reloj de pulsera y dijo:

.-Si, amigo Jesús, pues ya son las cinco de la tarde...

Le acompañó hasta la puerta, dándole el acostumbrado apretón de mano, además de la infaltable palmadita sobre la espalda. El inspector hizo lo mismo, saliendo de inmediato y cruzando de un salto la calle hasta colocarse frente a la puerta del Carioca, en esos momentos cerrado. Continuó, bajando por la carrera Líbano, la avenida bandera de don Samuel Hollopeter, y sin mirar hacia atrás, caminó lentamente, en un estado de somnolencia parecido al que se produce cuando salimos de ver una película; recordando con lujo de detalles lo que había escuchado de Frank.

Al llegar al edificio Palma, antes de desviarse en dirección a la Intendencia Fluvial, se paró y respiró aliviado la brisa que venía del Paseo de Bastidas, pensando al mismo tiempo que, si había fracasado en la solución de un crimen, al menos le quedaba el consuelo de haber aprendido un poco más de la historia de Barranquilla.

Tomó rumbo hacia el norte y sin poder evitarlo, observó varios carteles pegados a las paredes del hermoso edificio, donde anunciaban la proyección, en el Apolo de la cinta: “Catalina la Grande” y por una natural asociación de nombres se acordó de la otra Catalina, su Catalina de Meek, la protagonista principal, en el papel de víctima, en la película de la vida real que los barranquilleros conocieron y recordarán por siempre como: EL CRIMEN DE LA PENSIÓN INGLESA.

Fuentes

1.- El Heraldo, martes 17 de abril de 1935

2.- La Prensa, martes 17 de abril de1935

Fuentes notariales

1.- Protocolo 141=Obligación=La Compañía Internacional de Navegación por vapor en el Río Magdalena, a favor del señor John Meek, por cantidad de pesos

5 de noviembre de 1886.

NOTARIA SEGUNDA

 

2.-Protocolo 58=Venta de tres lotes de terreno llamado “La Floresta” por la cantidad de $870, oo Rebeca Tavares de Senior a David López Penha Junior.

25 de abril de 1887.

NOTARIA PRIMERA

 

3.- Protocolo 21=Compañía Accidental para explotar la mina de oro llamada “Esteban Pérez”: La otorgan Eberhard Deetjen, Otto Flohr, Henry Price, John Meek Junior, Carlos Fernando Foecke en representación de Wehdeking y Juan B Roncallo.

29 de enero de 1889.

NOTARIA PRIMERA

 

4.- Protocolo 80=Lo otorga, el señor William L Bradford como capitán del vapor “Mariscal Sucre” por el naufragio de dicho buque.

25 de marzo de 1889.

NOTARIA PRIMERA

 

5.- Protocolo 239=Venta con hipoteca de dos armaduras de casas que se pondrán en el predio “La Floresta”.=Esther Senior de Wolff vende a doña Carmen Elosegui de Cisneros.

15 de julio de 1889.

NOTARIA PRIMERA

 

6.- Protocolo 470=Venta de un lote de terreno y una casa de madera: Otorgada por la señora Carmen Elosegui de Cisneros a favor del señor David López Penha.

11 de noviembre de 1890.

NOTARIA PRIMERA

 

7.- Protocolo 60=Venta del establecimiento “San Carlos”=David Pereira a Italo Segnini.

2 de febrero de 1899.

NOTARIA SEGUNDA

 

8.- Protocolo 295=Venta de la finca “La Floresta” que hace el señor Eusebio Grau, como apoderado de las señoritas María y Emma Cisneros a favor del señor Otto G. Müller.

26 de mayo de 1899.

NOTARIA PRIMERA

9.- Protocolo 691=Protocolización del juicio de sucesión de Francisco Javier Cisneros

23 de agosto de 1899.

NOTARÍA SEGUNDA

10.- Protocolo 81=Protocolización del Juicio de Sucesión Testamentaria de la señora Carmen E de Cisneros.

8 de diciembre de 1899.

NOTARÍA PRIMERA

11.- Protocolo 156=Otto Gustavo Müller, súbdito alemán protocoliza venta de “La Floresta” a John Meek Junior, venta ocurrida en enero de 1901.

7 de marzo de 1902.

NOTARÍA PRIMERA

12.- Protocolo 488=Constitución de una sociedad denominada “Cervecería Barranquilla”

5 de mayo de 1913.

NOTARÍA PRIMERA

13.- Protocolo 1344=Protocolización de diligencias de remate a favor de la señora Catalina Meek.

15 de agosto de 1921

NOTARÍA SEGUNDA

Actual Edificio del Banco de la República en Barranquilla

14.- Protocolo 466=Constitución de la sociedad anónima denominada:”Cervecería Bolívar”

20 de marzo de 1922.

NOTARÍA PRIMERA

15.- Protocolo 308=Contrato de arriendo=Rafael F Labrador y otros y Kathleen Meek.

26 de enero de 1929.

NOTARÍA SEGUNDA

 

16.- Protocolo 3111=Constitución en Bogotá de la Sociedad Comercial anónima denominada “Consorcio de Cervecerías Bavaria”

4 de noviembre de 1930.

NOTARÍA SEGUNDA DE BOGOTA

17.- Protocolo 706=Constitución de la sociedad anónima “Cervecerías Barranquilla y Bolívar S.A.”

22 de agosto de 1933.

NOTARÍA TERCERA

18.- Protocolo 1272=Protocolización del Juicio de Sucesión de Helen Susan Kathleen de Meek.

18 de noviembre de 1935.

NOTARÍA TERCERA

Nota del autor: La antigua Pensión Inglesa, pasó a ser más tarde el “Jardín Águila”, más conocido como “La Checa”.

En la actualidad se encuentra allí el moderno edificio del Banco de la República.

FIN