Calle, Danzas y Comparsas

Autor: Moisés Pineda Salazar

Finalmente, diré que fue en 1888 cuando los grupos de danzas del pueblo invadieron las calles al son del tambor y de la gaita con “Porros” y “Currulaos”.

Algunas de tales danzas llegan a tener a doscientos y pico de personas sin que tales Fandangos de Negros, de los Indios, de los Indios Chimilas o de los Españoles varíen de un año al otro.

Esta de los Indios no es una danza nativa de los taironas como se dice, los cuales habitaban las alturas de la Sierra Nevada de Santa Marta, no formaron con ellos pueblos los españoles y desaparecieron sin dejar rastro de esa especie de bailes y menos de danzas.

Creo, más bien, que fueron danzas compuestas por los conquistadores para atraer a los Chimilas, parcialidad belicosa que poblaba las partes bajas desde los que es hoy La Ciénaga hasta las laderas fronterizas de Mompox donde existían los chilloas, limítrofes con los tamalameques.

También se le siguió dando continuidad a la comparsa que en 1882 se presentó pintando a lo vivo, la manera bárbara como son tratados los negros en Cuba.

La iniciativa fue del Cubano Manuel del Valle, quien representó el papel de Antonio el mayoral. Valle a veces cantaba y bailaba acompañándolo en coro las Negritas y los Negritos. Uno se sentía transportado el Centro del África, contemplando tantos desgraciados a quienes su mala estrella los habría de conducir a la perla de las Antillas, para soportar el despotismo de un amo y los azotes de un mayoral.

Viniendo de la Ciénaga llegaron las Cucambas, los Coyongos y La Madre Tierra, danzas que, en un principio, tenían un fin religioso.

Iban por delante en la procesión del Corpus Christi haciendo adoraciones al Santísimo Sacramento dando a entender que todas las criaturas, hasta las irracionales, deben adorarle. Las Cucambas vestían de la cintura para abajo unas enaguas anchas hechas de palma de vino, que cuando bailaban revoleaban, y si se agachaban se esponjaban como hace el ave cucamba, cual la he visto bailar provocada por una mujer.

En el resto del cuerpo lo cubría con una camiseta de franela, recamada de plumas, calzaban guantes blancos, hechos de calcetines o medias calcetas, y cubrían el rostro con una máscara que semejaba el ave con su fuerte pico. Danzaban al son de un tamboril y llevaban este estribillo: “Cucambambambam, pico perico”.

Deben saber los lectores que en Barranquilla los bailes de máscaras continúan los jueves, sábados y domingos de las dos primeras semanas de la Cuaresma, y el último de estos es “El de la Piñata”. Esta consiste en una vasija de barro forrada de papel color y con cintas multicolores; está llena de dulces y con palomas blancas adentro. Los caballeros elegidos para romperla van vendados, blandiendo un palo, al que logra despedazarla le toca ofrecer el baile de máscaras del Domingo de Resurrección.

Siempre ocurre que las pestes influyen en el carnaval y en sus prórrogas como en ese año cuando el último de los bailes de prórroga debió tener lugar desde el día 3 de Marzo; pero acontecimientos desgraciados, que han conmovieron esta ciudad, lo vinieron transfiriendo hasta el 19, que fue cuando se llevó a cabo.

Aunque la concurrencia no fue tan numerosa como en las otras ocasiones, este baile del 19 creemos que es el que más lucido ha quedado, pues aunque faltó allí la animada algarabía de las máscaras, hubo en cambio esa seriedad de buen tono, característica de los bailes de rigurosa etiqueta. Así fue en efecto el baile de que nos ocupamos, pues las damas que a él concurrieron, compitieron en lujo, en riqueza y elegancia (A diferencia de lo ocurrido en el baile de prórroga al que “las damas a él invitadas tuvieron a bien….no asistir. Ocuparon su lugar caballeros con trajes femeniles: a falta de pan... buenas son tortas.”) y los caballeros, todos, vistieron frac, y calzaron guante blanco.

Así acostumbramos terminar la temporada carnestoléndica en Barranquilla.

Pero no, decimos mal. El carnaval no acaba, pues el mundo no es otra cosa que una perpetua carnestolenda, donde cada cual se presenta con la máscara que mejor le sienta.