CAMPO ANÍBAL JIMÉNEZ SILVA BARRANQUILLA (COLOMBIA)
Yo no le intereso al mundo
por que soy un prisionero.
Encerrado en cuatro paredes,
sin amigos ni dinero.
Tomo el lápiz en mi mano
para escribir estas letras.
Son para mi madre querida,
que está lejos de esta tierra.
Cuando ésta llegue a tus manos
y con calma tu la leas,
sabrás que yo me encuentro
entre rejas y cadenas.
¿Qué pudo hacer mi hijo
para tenerlo encarcelado?
Será tu primera pregunta
que te hayas formulado.
—No te preocupes mamá.
Lo mío no es nada grave.
De lo que a mí me sindican,
yo no soy el culpable.
Pero estoy en otras tierras
sin nadie que por mí hable.
El trato para mí es cruel,
sin lástima, ni compasión;
para ellos soy una bestia
sin sentimientos ni dolor.
Cómo extraño a mi patria
y mucho más a mi familia.
sé que no podrán visitarme
pero espero que me escriban.
No he salido de este encierro
porque no tengo abogados.
Ellos están a la orden
si tengo con qué pagarlos.
Me despido madre querida,
en ésta va mi dirección.
Sé que no podrás visitarme
pero mándame tu bendición.
Pasaron dos largos meses
esperando la contesta;
de sorpresa unos guardianes
me sacaron de mi celda.
Cámbiate de fachada
que tienes una sorpresa.
A mí ya nada me sorprende
no me importa lo que suceda.
Cómo cambiar mi fachada
si de mí casi nada queda.
La sorpresa que te comento
yo sé que es muy agradable;
en la sala de visitas,
te está esperando tu madre.
Se me erizó todo mi cuerpo
y se me hizo un nudo en la garganta.
No podía expresar con mi boca
lo que sentía mi alma.
Corriendo yo me arreglé,
los minutos parecían años.
Olvidé todas mis tristezas
y también los desengaños.
Respiré profundamente
reteniendo un poco el aire;
le di el abrazo más fuerte
que un hijo puede dar a una madre.
La oía y no lo podía creer,
temía que estuviera soñando.
Mis ojos no la podían ver
anegados por mi llanto.
¿Cómo hizo para venir
a estas tierras tan lejanas?
Fue mi primera pregunta
para mi vieja adorada.
Tú nunca podrás sentir
lo que una madre siente,
cuando sabe de su hijo
que ha estado ausente.
No importa cómo haya hecho:
si he pedido o he prestado.
Sin usted yo no me voy
aquí tengo su abogado.
Bendita seas madre mía,
por lo buena que eres conmigo.
Acabaste con mi condena
y borraste mi castigo.
Por eso, mientras yo viva,
ante Dios yo te bendigo.
es tu BUSCADOR favorito, úsalo aquí