
ÁLVARO SERRANO DUARTE - Director CORREVEDILE - Barranquilla, Colombia
Ser tendero es una actividad que todavía no he podido clasificar; no sé si es un empleo, un oficio o una profesión.
Empecemos por profesión que definitivamente no es, si por profesional entendemos de alguien con una formación académica y la acreditación de un título.
No me imagino las universidades egresando profesionales con el rimbombante
título de "Tendero de Barrio". Además, el gobierno exigiendo postgrados y maestrías
para montar un "chuzo", y los clientes pidiendo que se exhiban los
diplomas de especialización para venderles tres guineos verdes
o doscientos pesos de cigarrillos. Definitivamente no me lo imagino.
Oficio tampoco es, porque aunque nuestra actividad se realiza manualmente no lo hacemos sobre un objeto determinado. Nos movemos entre mercancías, neveras y vitrinas, de manera más mecánica que creativa, por lo tanto no podemos decir que la venta de un cuarto de aceite a una ama de casa o una cerveza al vecino que llegó borracho tengan que ver con un arte, como si lo pueden decir de sus obras un panadero, un carpintero o un albañil.
Un empleo tampoco es porque el empleado sólo invierte su fuerza de trabajo durante ocho horas diarias, y recibe un jugoso salario, prestaciones de salud, educación y cumplido el tiempo una pensión de jubilación. Mientras el tendero, a parte de su fuerza de trabajo, durante dieciocho horas diarias, aún domingos y festivos; invierte (y esto lo diferencia totalmente del empleado); un capital económico considerable, para crear una microempresa, que siempre vive rayando en el colapso y al borde de la quiebra.
El empleado tiene sólo un patrón; con el tendero algunas empresas se han arrogado ese derecho ordenándoles de que color pintar, donde colocar, a que precio vender.
Además, el empleado labora él sólo para sostener a su familia, en tanto que la tienda trabaja el papá, la mamá, los cuatro hijos y hasta las visitas y a duras penas se sostienen.
Si Tendero de Barrio no es una profesión, ni un oficio, ni un empleo, entonces que es?
Déjame pensarlo....... ¡ya sé!
Es una vocación. ¡Eso es!
Todos le reconocen a estos hombres y mujeres esa gran vocación de servicio, esa gran capacidad de trabajo y ese gran espíritu de sacrificio (¿o esclavitud?) Propios de una inclinación religiosa.
Y también como en todas las congregaciones por vocación todo lo que se gana es para la comunidad...... empresarial.
Esta no tolera un margen de rentabilidad justo que le permita a la
familia del tendero una vida digna, tan cierto es que en estos días
de inseguridad con tantos tenderos asesinados se tiene que acudir a
la caridad y a la colecta pública para suplir los gastos del
sepelio (y nadie chista nada, ¡que vergüenza!).
Cuando al dar algunos datos para una encuesta se me preguntó por mi profesión u oficio, respondí que tenía una pequeña tienda de víveres, entonces la señorita escribió comerciante.
Esta palabra no sé si es la adecuada para definir nuestra actividad, porque su significado es tan dilatado y tan impersonal que la aceptan de buena gana desde las grandes ligas hasta las ligas menores, desde los que venden fabricas y empresas, barcos y computadores, hasta los que venden chicles y cigarrillos en las calles de Barranquilla, admitida también naturalmente por el tendero.
Pero el comerciante tan ampliamente definido si tiene la vocación, el espíritu de servicio y de sacrificio de un tendero de Barrio?.
es tu BUSCADOR favorito, úsalo aquí