A Enrique Cabana: Rumba en su tumba

Evaristo Camargo-Rodas - Periodista Cultural y Crítico de Arte - Barranquilla, Colombia

 

 

Autor: Evaristo Camargo-Rodas - Periodista Cultural y Crítico de Arte - Barranquilla, Colombia  ... Ver más publicaciones........►

 

El bailarín surge en Barranquilla simultáneamente con la música. El bailarín salsero surge en Barranquilla al tiempo con la salsa. El bailarín de los ritmos afro caribeños surge en barranquilla paralelo a la música afro caribeña en sus diversas tonalidades melódico-rítmicas. 

Por más que una lectura superficial indicara obviedad u evidencia en las afirmaciones anteriores, ello es apenas aparente.

Porque es que el bailarín barranquillero fue un fenómeno peculiar, sui generis, único, excepcional y brillante que broto porque la música, la salsa, los ritmos afrocaribes que escuchaba así se lo exigían, se lo pedían, se lo demandaban perentoriamente.

El bailarín barranquillero no bailaba por bailar sino que se lanzaba a la pista, a la palestra como diría un híper, un mega barranquillero don CHELO DE CASTRO, porque las notas musicales que escuchaba lo impelían, lo obligaban a seguir esas bellísimas melodías no solo con el oído sino, principalmente, con el cuerpo.

Enrique Cabana, en el centro de camisa amarilla, rodeado de algunos de los Salseros más importantes de la Costa (Foto El Heraldo, Archivo)

Por eso el bailarín barranquillero se destacó, se distinguió, como un rutilante exponente de lo mas destacado, de lo mas admirable, de lo mas digno de ver cuando de interpretar dancísticamente se tratara una pieza afrocaribe.

El bailarín barranquillero fue único en su arte dancístico afrocaribe en el contexto de las latitudes bañadas por la salsa, por la rítmica afrocaribe ya sea Puerto Rico, Cuba, Caracas, Nueva York, Latinoamérica y el mundo.

Pero la memoria persiste y por eso es que aquí en Barranquilla no se olvida todavíaEn él la noche, en las madrugadas y amaneceres de la rumba salsera, afrocaribe de Barranquilla se escenificaron, se ejecutaron, se bailaron, se danzaron las mas portentosas, las mas maravillosas, increíbles y asombrosas performances por bailarines espontáneos, por bailarines que ofrecían, que se prodigaban una y otra vez hasta quedar en la memoria colectiva de una ciudad que en su momento ocupo con honor la cumbre de la salsa en Colombia y Latinoamérica: Barranquilla

Uno de esos exponentes, uno de esos héroes salseros, uno de esos pilares del baile fue Enrique Cabana conocido artísticamente como Johny Mambo porque su expresión artística la desplegaba en el ritmo del mambo, principalmente, aunque, en contadas y excepcionales ocasiones, también relucía majestuosamente bailando salsa (temas Ricardianos).

El oído barranquillero para la música fue único, excepcional, afinado, pulido, educado, sensibilizado a tal punto que aquí se convirtieron en éxito, súper éxitos decenas y cientos de canciones, de temas que al reescucharlos mucho tiempo después- hoy día! dan prueba fehaciente de la extremadamente alta, altísima calidad del oído musical barranquillero.

De aquí al baile no había sino un paso, un paso de baile por supuesto para que surgieran los Johnny Mambo, los Michie Boogaloo, Los Negro & Ray, Los Willie Salsita, Los Pepe Calvo… a quien no tuve el placer de ver pero de quien en muchos agites noctámbulos escuché de sus proezas inigualables, y muchos otros que le dieron fama y renombre a la ciudad.

Uno de esos exponentes, uno de esos héroes salseros, uno de esos pilares del baile fue Enrique Cabana conocido artísticamente como Johny Mambo porque su expresión artística la desplegaba en el ritmo del mambo.Después, como es sabido, se disparo la violencia yuquera – con dinero y plomo físico-y sembró su terror, su odio, su complejo de inferioridad hasta reducir y obligar a la genuina estirpe salsera que distingue al verdadero barranquillero (con b de bongó, de bembé, de borinquen, y no con v de Valledupar) a replegar sus vuelos.

Pero la memoria persiste y por eso es que aquí en Barranquilla no se olvida todavía, aunque en sectores selectos y por ello necesariamente no masivos, la masa como se sabe es sospechosa de estupidez tal como acontece con las masas yuquearas que ignoran que el vallenato que las enloquece es el mas perfecto instrumento de la penetración, de la manipulación, de tergiversación, de la estupidización y de la perversión de la cultura musical de la Costa Atlántica por parte de los cachacos.

El vallenato por si no lo sabían es ¡Cachaco!. Y los barranquilleros raizales, auténticos, los que gozamos el privilegio de vivir las inolvidables rumbas del Diamante, del Bronx, de la Cien, del Big Fox , del Venedo, del Boricua, del Apollo del Ipacarai, de la Gran Vía, de Mi Gente… lo sabemos , lo constatamos.

Johnny Mambo hizo historia al igual que Michie Boogaloo. Hoy lo recordamos cuando se cumple 7 años de su trágica desaparición física y próximamente 20 años de haber ganado estelarísimamente el Concurso de Bailarines que Yo ideé, diseñé, monté, promoví, organicé y realicé hace 20 años en un centro de diversión.

Con carácter pionero, el que sembró las semillas el que abrió el sendero. Precisamente hace 20 años Johnny Mambotriunfó clamorosamente en la categoría de Mambo en el mencionado concurso de mi autoría.

Y Michie Boogaloo triunfo apoteósicamente en la categoría Salsa. En ese evento histórico de hace 20 años ambos, Johnny Mambo y Michie Boogaloo recibieron la refrendación oficial de su eximia categoría dancística que ya les era reconocida en las noches memorables de la rumba Barranquillera.

Para los escribidores de ahora, aparecidos de hoy, de última hora les decimos con Héctor Lavoe: “lo mejor es lo de ayer, compárenme criticones”. Y también con el inmortal Héctor les decimos: “….respeta, respeta”.

La amistad de Johnny Mambo y Michie Boogaloo nació de la música y el baile. El gran Michie recuerda como cuando él contaba con 22 años se atrevió a bailar en la Cien, cuando la Cien era el Templo de la Salsa indiscutido de Colombia.

Michie se lanzó a la pista de la Cien, y observó cómo un man vestido de blanco, fumando un puro y con toda la fisonomía propia del bacán Barranquillero, es decir derrochando elegancia y distinción, lo miraba detenidamente.

Al finalizar su actuación dicho bacán lo llamó:

— "Hey pelao ven acá. Tú vas a hacer grande, un bailarín de los mejores, pero te noto que de la cintura pa´ abajo estás bien, pero de la cintura pa´arriba estas mal, te falta. Siéntate y mira, ve, como se baila un disco bien bailado.

En Carnavales de Barranquilla, año 2001

Pasado un largo rato Johnny Mambo bailó, danzó como solo él sabía y podía hacerlo el Yamboo ricardiano que era su recurso mas sublime y depurado”. Fue una lección inolvidable que hoy Michie recuerda agradecido porque además retrata fiel mente la personalidad abierta, generosa, de Johnny Mambo.

A los lectores, a los decenas de miles de lectores de Correvedile les presentamos en exclusiva una foto histórica (otra vez con Héctor Lavoe “respeta, respeta..”) de índole premonitoria: un mes antes de fallecer trágicamente aparece en dicha imagen Johnny Mambo, la bella reina del Carnaval que apenas iniciaba su reinado Claudia “La Tata” Guzmán y Michie Boogaloo.

Digo premonitoria porque la foto es de Diciembre del 2001 y Johnny Mambo muere el 6 de Enero del 2002. También en ese año, en Marzo en la Esquina Currambera de Nayibe Peynado, el suscrito, “el mismo de la otra vez” como sonearía el Gran Adalberto (“respeta, respeta …”) le organizó un homenaje póstumo con todo lo que vale y pesa de la escena nocturna del baile, la fonomimica y el Bembé Barranquilleros.

Johnny Mambo hizo historia al igual que Michie Boogaloo.Allí, como nunca, Michie Boogaloo brindó la que considero una de sus interpretaciones mas apoteósicas, mas deslumbrantes de toda su carrera. Michie no bailó para el público, ni para sus colegas allí presentes. Tampoco yo creo saber para quien bailó. El caso es que la pieza que interpretó, un Latín Jazz de larga duración no se sintió por lo deslumbrados como estábamos todos los presentes.

Michie parecía en trance, poseso del espíritu de todos los rumberos que en la noche del Caribe despliegan sus mejores dotes al bailar. El tiempo se eternizó cuando el bailo en el homenaje a Johnny Mambo su amigo y su otrora maestro.

Recuerdo que, como lo viví en contadas noches de rumba, cuando era testigo de actuaciones memorables, a medida que el gran Michie iba avanzando en sus creativas evoluciones y circunvoluciones, gestos, ademanes, poses, danceos, meneos, a medida que sus coreografias recreaban corporalmente a la música tenían el inmenso poder de recrear, de reconvertir el espacio en el que bailaba, el espacio alrededor de donde bailaba, tal era la inenarrable cumbre de su performance; igualmente el publico todo, sobre todo sus colegas, fue quedando en silencio, todo el mundo quedo en silencio, como para mejor capturar y grabar en la retina la cúspide dancística de Michie Boogaloo.

Tan absorto estaba Michie en su baile, que al concluir, fue como despertar de un hermoso sueño en el que él Michie Boogaloo escenificó un mágico acto para los Dioses. Hoy al recordar a Johnny Mambo en su séptimo aniversario de su fallecimiento y en su vigésimo aniversario de su triunfo en el Concurso de Bailarines, al igual que el 20mo de Michie Boogaloo en la categoría Salsa le decimos: A JOHNNY MAMBO RUMBA EN SU TUMBA que todos los salseros guardan tu memoria con reuniones en la cima como las que es anfitrión Nelson Páez Rodríguez, Profesional de la Odontología y el más refinado cultor de la música afrocaribe de uno de los barrios mas Barranquilleros y por ende Salsero: Chiquinquirá.

El Fondo Mixto de Cultura del Atlántico confirió distinciones a Evaristo Camargo-Rodas, quien la recibe del coleccionista Osman Torregroza, como pionero en diversos ámbitos afrocaribes, y a Renzo Rodríguez como innovador en sus espacios de radio y televisión “Los Bravos de la Salsa” durante la velada homenaje a Enrique Cabana de la que fue anfitriona Nayibe Peynado.

Distinción del Fondo Mixto de Cultura del Atlántico

Además de Osman Torregrosa – El mas grande salsero del Barrio Las Nieves y Rey Momo Vitalicio del Carnaval de la 44 – aparecen Willy Salsita y Freddy Colombo quien fue el presentador estrella de esa noche inolvidable en el que se tributó una rumba póstuma a el Gran Johnny Mambo. Foto de El Heraldo, pagina 2C, Sociales, del 23 de Marzo del 2002.

He aquí lo que escribí hace 7 años en la revista VSD:

ENRIQUE CABANA

GUARDIÁN INOLVIDABLE DEL REINO MAMBISTA

POR : EVARISTO CAMARGO–RODAS

La luz tiene cierta inclinación de pesar porque no hay ya un ser ondulante, alado, levitante y móvil que intercepte sus haces creando juegos coreográficos y haciendo absolutamente suyo todo cuanto hubiere de atención en el espectador que seguía atónito, plasmado y deslumbrado sus evoluciones, giros, saltos vaivenes, temblores, espasmos y desplazamientos en los escenarios de distinta índole donde derrochaba sus arte mambo–dancístico.

Seguirán sonando las composiciones mambisticas pero no se escucharan igual porque ya no hay, ni habrá, quien las interprete, estudie, solace, baile, dance, actué, improvisé y recree con su cuerpo develando los recónditos secretos de sus sonidos como él lo hacía.

Su cuerpo y mente al conjuro musical convertíase en brillante instrumento solista y líder que dominaba y líder que dominaba y regía el show – concierto mambístico, antillano o salsero. Al bailar, al danzar revelaba los enigmas guardados en la música mambística. Su refinado e inspirado danzar llevaba las posibilidades sonoras a dimensiones insospechadas e inalcanzables al oído.

Completamente imbuido y poseso de las notas mambisticas, fungía cual guardián de un reino sonoro inimaginado que el espectador vislumbraba al compás de la armoniosa y bella sucesión vibrante y elástica de sus movimientos.

Luz y música gravitaban y chocaban sobre su cuerpo incitándolo y despertándolo a que las revelase…, y lo hacía con una identificación, comprensión y simbiosis tales que el espectador intuía que había presenciado una experiencia original, digna de atesorar en la memoria, en el recuerdo.

Así aconteció cuando descubrí su danzar. En el Diamante de la calle 30, de la Familia Viloria (Jorge “Cuchara e´ palo y Albertico Viloria, la institución salsera de Barranquilla) por el año 1985.

El Diamante atraía y reunía a la élite de bailarines salseros de la ciudad. Y una afortunada noche de 1985 vi en el diamante a Enrique Cabana bailar y el tiempo que se meció y flotó en y sobre las notas musicales me pareció insuficiente para percibir todo lo que sospechaba, podía brindar por los que –sin conocerlo- le solicité una y otra vez que bailara otro número.

Ya sobre la madrugada, con el diamante lleno (también estaba Israel Sánchez Coll, catedrático hoy en Puerto Rico) me complació con una actuación de fantasía digna de los dioses interpretando “Yambú” de Ricardo Ray y Bobby Cruz, en el medio del frenético furor de los asistentes que lo aclamaban.

Así y allí nació nuestra amistad. Sabía que había visto un show memorable, pero lo que no sabía, en ese entonces, era que hasta la fecha que su lamentable deceso en enero del 2002, en el lapso de 17 años, sólo una vez más lo volvería a apreciar otra vez prodigándose con el “YambúRicardiano porque era como un acto único e irrepetible reservado para ocasiones de oro.

Yambú pertenece a esos temas sumergidos accesibles sólo a quienes conocen y bucean bien profundo en la genealogía salsera.

Por eso de cuando en cuando en Barranquilla y sólo aquí salen a flote temas como “Cocinando” de Pijuán, “Charangano Yemayá” (que yo saqué), “Alma Jarocha” de Papaíto. “El Pañuelito” de Andy Montañés, “Guaguancó del Adiós” y “El Yoyo” sacados por Dagoberto Hernández, “Vengan Pollos” de Mongo Santamaría, “Escarcha” de Héctor Lavoe y “Mujer de Cabaret” de Papaíto sacados por César Hernández quien ha vuelto repuntar la cumbre como en la edad Dorada del Coreano.

Afroantillanos inspirado, montado y organizado por el suscrito, irrumpió fulgurante e imbatiblemente dejando, a partir de ese momento histórico 1989, de ser un ídolo secreto de connoiseurs selectos para pasar arrolladoramente a ser adoptado y abrazado hasta su fallecimiento por la gran masa salsera.

Cabanas era un talento que se crecía con cada actuación ganándose el reconocimiento y admiración del público. Fue como un ecléctico afrocaribe de Nijinsky, de Nureyev…., de las inolvidables estrellas del baile salsero que más aclamó Barranquilla en su historia y junto a los cuales quedó para siempre en ese sitial de honor.

 

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