¿Quedó grande administrar el Río Magdalena? El eterno calado variable

Enrique Lequerica Otero - Consultor para la Industria Marítima - Barranquilla, Colombia

 

 

Autor: Enrique Lequerica Otero - Consultor para la Industria Marítima - Barranquilla, Colombia  ... Ver más publicaciones.......►

 

Revisando titulares de prensa y algunos archivos privados, es fácil señalar cuan recurrente se entra en crisis la Zona Portuaria de Barranquilla por razones de la disminución de las profundidades en ciertos sectores del canal navegable.

Crecida del río y erosión en Salamina, MagdalenaY los titulares se repiten con ciertos tintes de historia ya contada, de casi urgencia manifiesta y hasta con un dejo de ruego provinciano. La situación amerita sobradamente una revisión del problema, para entenderlo detalladamente y poder esbozar algunas soluciones prácticas.

Lo primero es conocer al río, entender que el río tiene dos estiajes o temporadas de bajos caudales y dos avenidas o temporadas de altos caudales, entre las cuales hay periodos de transición, que dependen de la climatología tropical y de la influencia de los dos océanos que nos rodean, y notar que el río se comporta diferente de año a año, y en ocasiones extremas, sin respetar la tendencia de las temporadas mencionadas.

Al no disponerse de un Plan Maestro de control de caudales en toda la cuenca, se hace necesario acomodarse con caudales tan bajos como 1.600 m3/seg y buscar soportar caudales extremos superiores a 13.000 m3/seg.

La extrema variación del caudal del río no es algo que se pueda controlar desde la Zona Portuaria de Barranquilla y merece toda una Política de Gobierno a largo plazo, pues obliga a pensar en encontrar un balance hídrico para la cuenca con regulaciones de flujos en los afluentes principales y secundarios. No es un sueño imposible aspirar a tener un río con caudales medidos cerca de la mira en PIMSA, entre 3.500 y 9.000 m3/seg.

Seguidamente hay que tratar el problema de la sedimentación del Magdalena, calculada entre 160 y 180 millones de toneladas–año por los estudiosos del río.; la mayoría de estas buenas tierras, llamadas tierras de aluvión, son de gran utilidad para el campo y para obras de control de inundaciones.

La extrema variación del caudal del río no es algo que se pueda controlar desde la Zona Portuaria de Barranquilla y merece toda una Política de Gobierno a largo plazo...Una minuciosa planificacion debe ayudar a disminuir el volumen y a crear terrenos fértiles y cultivables alrededor de las represas (que se van colmatando poco a poco) o en ciertas zonas del Bajo Magdalena, tan sufridas con las frecuentes inundaciones.

Con un control de los caudales, y por ende de los niveles y las velocidades del cauce principal, es posible mejorar las condiciones de transporte de sedimentos y seleccionar la correcta ubicación de trampas de sedimentos, cercanas a sitios proyectados para su aprovechamiento.

Con reforestación masiva, mejores programas de control de erosiones desde las mismas fuentes, y un buen reparto de sedimentos buenos a lo largo y ancho de la cuenca, no es imposible soñar con reducir a mitades los volúmenes mencionados.

Solo a partir de “aconductar” estos dos parámetros básicos, podremos aspirar a tener un río algo más estable, con mejor calidad de agua, con riegos más ordenados, buena capacidad de generación eléctrica y que permita garantizar profundidades con menores tolerancias en sus principales variables. El asunto es de orden nacional.

 

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