"La moral es la regla de las costumbres. Y las costumbres son los hábitos. La moral es, pues, la regla de los hábitos" ANATOLE FRANCE
MEDIO AMBIENTE

 

ALIMENTOS TRANSGÉNICOS: ¿Amenaza para el Hombre o Solución para el Hambre?

CARLOS MATEO HERNÁNDEZ ROJAS

CARLOS MATEO Hernández Rojas - Desde Madrid (ESPAÑA)

Últimamente se oye hablar de nuevas terapias génicas para el tratamiento de diferentes enfermedades. Unos fármacos obtenidos de híbridos de ratones y hombres, los anticuerpos monoclonales, se presentan como la gran esperanza contra el cáncer. Cerdos manipulados genéticamente nos proveerán de riñones e hígados, y bastará con comerse un plátano para estar vacunado.

Esta oleada de optimismo también se traslada al campo de la alimentación, donde los científicos, cual nuevos profetas de un mundo feliz, nos ofrecen verduras y frutas que repelen a los insectos y que son indemnes al deterioro. Sin embargo, estas posibilidades abren también nuevos y graves desafíos al medio ambiente y a la salud.

Racimo de uvas MoradasHoy podemos haber consumido sin saberlo, maíz o soja manipulados genéticamente, con lo que habremos expuesto a nuestro organismo a bacterias contra las que no sirven los antibióticos. Tomates con genes de pez para resistir el paso del tiempo, sandías sin pepitas, melocotones con sabor a uva... no se trata de ciencia-ficción.

Estos y otros alimentos transgénicos o manipulados genéticamente forman ya parte de nuestra dieta o lo harán muy pronto y, aunque existan serias dudas sobre su efecto en la salud, podemos encontrarlos en cualquier supermercado.

La Unión Europea ha rechazado recientemente la solicitud española de cultivar dos tipos de algodón alterado genéticamente por Monsanto, la multinacional líder en biotecnología. Estos cultivos habían sido rechazados por el Parlamento Europeo, para quien suponían "un claro riesgo para la salud".

Aunque en España se consiguieran prohibir estos y otros cultivos, nada impediría que se importaran de otros países. hace seis años se tenía que haber firmado un protocolo regulador de estos productos de acuerdo con el Convenio sobre Biodiversidad aprobado en Río, pero media docena de países, frente al criterio de 132 hicieron fracasar la cumbre de Cartagena de Indias (Colombia).

 

Estados Unidos que controla el 90% del mercado, se opuso, con lo que los intereses de la industria han prevalecido sobre los de la salud y el medio ambiente, según han denunciado diversas ONGs. En todo caso, la industria productora de organismos transgénicos cuenta con poderosos aliados, y no sólo en el gobierno de Estados Unidos.

Nada menos que la ONU, en concreto la FAO, encargada de velar por la agricultura y la alimentación en todo el mundo, ha declarado recientemente que la biotecnología —prefiere este término al de manipulación genética— es "un instrumento poderoso para alimentar a una población mundial creciente".

Este organismo señala que en el año 2020 habrá 7.500 millones de habitantes en el planeta y la mayor parte (6,3) vivirá en el Tercer Mundo. Esto obligará, según Monsanto, a que en esa fecha sea necesario producir un 75% más de comida. La ONU y los laboratorios impulsores de la manipulación genética coinciden en sus predicciones, así como en proponer los alimentos transgénicos como solución para un mundo superpoblado.

Sin embargo, este argumento es rebatido por ONGs como Greenpeace, que lo considera "ridículo". Para Ricardo Aguilar, "es vergonzoso que se quiera utilizar el hambre como excusa para fabricar estos alimentos. Si fuera verdad, los países del Tercer Mundo serían los más favorables a ellos, pero han sido los que más se han opuesto en Cartagena de Indias.

Son las grandes multinacionales las que ganan y se necesita mucha desfachatez para mantener esa postura, sobre todo cuando en la Unión Europea se ponen multas por producir más de los cupos establecidos y se destruyen cultivos". No es de extrañar que los países en vías de desarrollo sean los más opuestos a los cultivos transgénicos. Miles de agricultores se han arruinado a causa de la producción sintética de alimentos como la vainilla o el azúcar.

Las compañías fabricantes de semillas transgénicas parecen buscar la dependencia económica del Tercer Mundo, más que su desarrollo. Amparándose en el GATT, el Tratado de Libre Comercio, que respalda la propiedad intelectual, Monsanto prohíbe a los compradores de sus semillas (un 25% más caras que las normales) guardarlas de una cosecha para otra.

imposible controlar que estos animales pasen de un cultivo transgénico a otro que no lo sea y arrasen la cosechaEn Estados Unidos un ejército de inspectores se encarga de vigilar los graneros y de que se multe a los infractores. En la India, donde la práctica de guardar las semillas es milenaria, los agricultores han protagonizado violentas protestas y han quemado cultivos transgénicos. Para evitar conflictos e incrementar beneficios, Monsanto ha desarrollado la tecnología Terminator, que crea plantas transgénicas estériles. Así se garantiza que el agricultor solo pueda obtener semillas nuevas de la compañía.

Sin embargo, el Ministro de Agricultura indio, Som Pal, ha conseguido que se prohíban en su país. Otro aspecto de la biotecnología, resaltado por la FAO y los fabricantes, es que la aplicación de pesticidas y fungicidas se reducirá gracias a las plantas con resistencia genética a las placas. "Uno de los cultivos mejorados por Monsanto, el algodón, ha sido protegido genéticamente contra insectos, lo que ha evitado la aplicación de más de tres millones de litros de pesticidas", asegura Jaime Costa, director técnico de este laboratorio en España.

Sin embargo, se han encontrado insectos resistentes a las toxinas insertadas en la planta, según el experto en cultivos transgénicos Miguel Altieri, de la Universidad de California. También se tiene conocimientos de insectos capaces de encontrar los tejidos menos alterados genéticamente, por lo que para este científico, la inmunización frente a ellos "está condenada al fracaso".

Según Altieri, es imposible controlar que estos animales pasen de un cultivo transgénico a otro que no lo sea y arrasen la cosecha. Otro tanto ocurre con los genes resistentes a virus, que pueden dar lugar a nuevas cazas virales más peligrosas; y con los genes que repelen las malas hierbas, que pueden ocasionar supermalezas. "Los cultivos resistentes a los herbicidas probablemente aumentarán el uso de los mismos, así como los costes de producción", advierte.

NUEVOS VIRUS

Las consecuencias para el ecosistema son aún peores. Se han desarrollado plantas con capacidades insecticidas que pueden amenazar la existencia de insectos y hongos beneficiosos e incluso imprescindibles para la planta y para otras especies. Los efectos a gran escala no se conocen todavía con certeza.

Las toxinas incorporadas al ADN de las plantas pueden trasladarse al suelo y al agua, afectando a otros organismos vegetales y animales. Las combinaciones genéticas son imprevisibles. Podemos asistir a nuevas variedades de insectos y microorganismos contra los que no existe ninguna defensa.

Además, si aparece una plaga, todos los cultivos se ven afectados. Esto es especialmente preocupante en países con ecosistemas frágiles o que dependen económicamente de la agricultura. "Las enfermedades de las plantas, las plagas de insectos y las malezas han aumentado con el desarrollo del monocultivo, y en las plantaciones manejadas intensivamente y manipuladas genéticamente se pierde pronto la diversidad genética", señala Altieri.

¿Cuáles son los riesgos para el hombre? Además de las consecuencias indirectas derivadas de su interacción con otros organismos del ecosistema, nuevos o alterados genéticamente, hay peligros reales a causa de la ingestión de productos transgénicos.

Según una encuesta de la Sociedad Internacional de Quimioterapia, realizada entre investigadores de 25 países, el 57% de ellos considera que el riesgo de comercializar sin restricción maíz resistente a antibióticos es "inaceptable". El organismo encargado de velar por la seguridad de los alimentos y medicinas en Estados unidos, la FDA, declaró hace unos meses que los industriales deberían vigilar que estos productos "no estén presentes ni en los alimentos ni en los derivados de las nuevas variedades de plantas".

SUPERBACTERIAS

Investigadores del Instituto Estatal para el Control de Calidad de los Productos Agrícolas, en Holanda, han demostrado que los genes resistentes a antibióticos, introducidos en la comida, pueden "transferir su resistencia a las bacterias existentes en el estómago y crear superbacterias que no pueden ser aniquiladas ni con los antibióticos más potentes".

Algunos de estos hallazgos molestan extraordinariamente a los centros donde se han descubierto, ya que muchos de ellos reciben subvenciones de la industria farmacéutica. Una de las mayores autoridades mundiales en proteínas vegetales, el profesor Arpad pusztai, fue obligado a abandonar el Instituto Rowett, en Escocia, tras develar que la comida alterada genéticamente podría dañar órganos vitales de las ratas. Otos científicos confirmaron sus hallazgos.

Así el Doctor Vyvyan Howard, de la Universidad de Liverpool, ha señalado que las patatas transgénicas afectan al crecimiento, metabolismo y funciones inmunes de estos animales, con lo que se plantea la duda de si sucederá igual en los seres humanos.

GENES PARA LA SALUD

Sin embargo, algunos de los organismos modificados genéticamente no están diseñados para producir más o más barato, sino para curar enfermedadesSin embargo, algunos de los organismos modificados genéticamente no están diseñados para producir más o más barato, sino para curar enfermedades. Por ejemplo, la Universidad Autónoma de Madrid acaba de presentar el hallazgo de un gen de origen vegetal para el tratamiento del cáncer. Las posibilidades terapéuticas de plantas y animales transgénicos parece cada día mayores. Incluso el tabaco puede convertirse en una fuente importante de hemoglobina si se insertan genes humanos en la planta.

De ahí a la sangre vegetal todavía queda un camino que tardará en recorrerse, pero ya está perfilado. A partir de la levadura utilizada para fabricar pan se ha conseguido sintetizar hormonas esteroideas humanas. Otra posibilidad que promete transformar la medicina, sobre todo en los países del Tercer Mundo es el empleo de frutas y hortalizas como vacunas comestibles.

Ya se trabaja con plátanos contra la gripe y la rubéola y con patatas contra la hepatitis B. Los animales son también una fuente inagotable de recursos. Los cerdos transgénicos servirán para la fabricación de órganos para transplantes y los onco-ratones que estudian científicos como Mariano Barbacid están sirviendo como modelos para estudiar el comportamiento del organismo humano, sin necesidad de experimentar directamente con él.

 

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