Marie Curie: Una Mujer Extraordinaria

Blanca Inés Prada Márquez - Filósofa, Historiadora, Catedrática - Bucaramanga, Colombia

 

 

Autora: Blanca Inés Prada Márquez - Filósofa, Historiadora, Catedrática - Bucaramanga, Colombia ...  ... Más publicaciones........►

 

Nada mejor para celebrar el día de la mujer 2017, que reflexionar sobre la vida y la obra de MARIE CURIE consagrada investigadora –dos veces premio Nobel–, cariñosa esposa y madre, cuya vida estuvo marcada por el éxito científico pero también por la tragedia familiar y la incomprensión de su tiempo frente a la mujer a quien se le negaban muchas oportunidades.

De origen polaco y nacionalizada en Francia, María Salomea Sktodowska-Curie, conocida como Marie Curie, nació en Varsovia el 7 de noviembre de 1867 y murió en Passy Francia, el 4 de julio de 1934. Varsovia por aquella época pertenecía a Rusia a quien perteneció hasta 1830 cuando después de la primera guerra mundial pasó a Alemania.

Es muy interesante leer en La Vida heroica de Marie Curie –obra escrita por su hija Éve Curie– las dificultades que su región tenía con los rusos y las humillaciones a las que sometía el emperador a los polacos que difícilmente aceptaban las divisiones a las que se había visto sometido su país entre rusos, austriacos y alemanes, reparticiones que se fueron sucediendo hasta la Creación de la segunda República polaca en 1918. Pero las invasiones y reparticiones siguieron hasta 1980 cuando Polonia logró salir de la URSS y constituirse en Estado libre e independiente, multipartidista y de libre mercado.

Maria Salomea Skłodowska-Curie, conocida habitualmente como Marie Curie, fue una científica polaca, nacionalizada francesa.De familia con bajos recursos económicos pero intelectual, su padre estudió ciencias en San Petersburgo y regresó a Varsovia para ser profesor de física y química, aunque algunos años más tarde tuvo dificultades porque él y muchos intelectuales de su tiempo no aceptaban el dominio ruso sobre ellos ni la prohibición de enseñar la lengua polaca y sus costumbres.

La madre dirigía un pensionado en Varsovia, al que tuvo que renunciar después de haber nacido su cuarto hijo pues contrajo la tuberculosis. Marie cuenta en sus Memorias la pena que sentía al ver a su madre tan distante, incluso lo que sufrió aquel día que quiso darle un beso en la boca y la madre la rechazó para evitar contagiarla.

Marie, que desde muy niña mostró gran capacidad intelectual estudió en la universidad flotante de su ciudad casi a las escondidas pues por ser mujer no podía ir a la universidad regular, fue institutriz por varios años y en 1891, a los 24 años se fue a París con su hermana Bronislawa quien se había casado con un médico activista político y social radicado en la ciudad luz.

Cuenta en sus Memorias que desbordaba de alegría aquel primer día de universidad pues su sueño siempre había sido estudiar en la capital francesa considerada por aquella época la ciudad más culta del mundo. Vivió primero con su hermana y cuñado y más tarde arrendó una buhardilla en el barrio latino, cerca de la Sorbona, donde estudió física, química y matemáticas.

Los dos primeros años fueron muy difíciles porque tenía serias lagunas en francés y en ciencias las que se puede decir había estudiado por su propia cuenta y la ayuda de su padre. Fueron años muy difíciles, estudiaba de día y trabajaba de noche, y algunas veces tuvo que aguantar hambre.

La Sorbona por aquella época era principalmente para hombres, de los 776 estudiantes solo 27 eran mujeres y estas tenían suerte pues en otros países, por ejemplo en Rusia y Polonia de donde ella venía las mujeres todavía no podían ir a la universidad.

Tuvo la suerte de contar con brillantes profesores, científicos reconocidos en su tiempo como Henry Poincaré y Gabriel Lippmann quien descubrió su capacidad y una vez lograda la licenciatura le dio trabajo en uno de sus laboratorios.

Logró luego la maestría en ciencias y empezó su carrera científica con una investigación sobre las propiedades magnéticas de diversos aceros por encargo de la Sociedad para el Fomento de la Industria nacional. Estamos en 1893, ese año conoció a Pierre Curie (1859 –1906) instructor en la Escuela Superior de Química y de Física industriales de París, quien le da espacio en su laboratorio para que haga la investigación.

Poco a poco se desarrolla una profunda amistad entre los dos jóvenes investigadores que junto con su pasión por la ciencia terminó uniéndolos para siempre. Después de dos años de trabajar juntos en el laboratorio Pierre le propuso matrimonio, pero Marie que soñaba con volver a Polonia a enseñar ciencias se fue por un tiempo a Varsovia con la intención de entrar a la universidad algo que le fue negado por ser mujer, entonces regresó a París a hacer su doctorado en ciencias y el 26 de julio de 1895 se casó con Pierre en una ceremonia sencilla.

Luego gracias al dinero ofrecido por algunos amigos como regalo de boda los dos jóvenes esposos se fueron a recorrer parte de Francia en bicicleta, pasatiempo que compartirán mientras la corta vida de Pierre.

Como tema de tesis para el doctorado Marie escogió centrarse en los trabajos de Henry Becquerel quien había descubierto que las sales de Uranio transmitían rayos de naturaleza desconocida. Se entregó con denodado interés en estas investigaciones hasta llegar a la conclusión que la radiación era una propiedad propia del Uranio.

Interrumpió su trabajo en 1897 por el nacimiento de su hija Irene y para ayudar a mantener a su familia trabajó un tiempo en la Escuela Normal Superior. Retomó luego su investigación buscando otras sustancias que fueran radiactivas y descubrió que el Torio también lo era. Trabajaba sin descanso, a tal punto que Pierre se preocupó al verla tan fatigada y propuso tomarse unas vacaciones para los tres.

Marie estaba ansiosa de poder publicar su descubrimiento sobre la emisión radiactiva del Torio y al regreso de sus vacaciones redactó un resumen el cual fue presentado a la Academia de ciencias el 12 de abril de 1898 por Gabriel Lippmann su antiguo profesor, pero sufrió un gran revés al enterarse de que la tesis sobre la propiedad radiactiva del Torio había sido presentada a la Sociedad alemana de Física por Gerhard Carl Schmidt dos meses antes.

Los Curie no se desanimaron, siguieron investigando sobre los elementos hasta que lograron descubrir otro elemento altamente radiactivo al que llamaron Polonio, en honor de Polonia, el país de Marie así este estuviera en esa época dividido en tres Estados.

Ese mismo año Marie sufre de una inflamación de las yemas de los dedos, primer síntoma de la enfermad de los rayos que la acompañará el resto de la vida. La investigación continuó hasta que el 26 de diciembre de 1898 cuando los Curie anunciaron la existencia de un segundo elemento radiactivo al que llamaron Radio.

Ahora los Curie emprenden un agotador trabajo para lograr obtener Radio en estado puro. Entre 1898 y 1902 los esposos Curie publicaron 32 trabajos científicos, entre otros uno que hablaba sobre la acción del radio sobre las células enfermas y formadoras de tumores las cuales expuestas al Radio eran destruidas más rápido que las células sanas.

El trabajo de los Curie empieza a ser valorado, Marie fue la primera mujer nombrada catedrática de la Escuela normal superior y Pierre se unió a la Facultad de ciencias de la universidad de París. Marie recibió apoyo financiero de la Academia de Ciencias de Paris y fue galardonada con varios premios en dinero.

Maria Salomea Skłodowska-Curie (Varsovia, 7 de noviembre de 1867-Passy, 4 de julio de 1934), conocida habitualmente como Marie Curie.La Academia le otorgó un préstamo de 20.000 francos para proseguir su investigación y en julio del 1902 logró producir un decigramo de cloruro de Radio y determinar con precisión su masa atómica. El 25 de julio de 1903 defiende su tesis doctoral titulada Investigaciones sobre las sustancias radiactivas dirigida por Henri Becquerel obteniendo el doctorado en mención Cum Laude.

Ese año la pareja fue invitada a dar una conferencia en la Real Institución de Gran Bretaña sobre la radiactividad y curiosamente a ella le prohibieron hablar por ser mujer, solo a su esposo le permitieron explicar los descubrimientos realizados gracias al trabajo de los dos.

La disertación fue traducida a varios idiomas y publicada por William Crookes en Chemical News y en Anales de physique et chimie y se empezó a desarrollar una nueva industria basada en el elemento Radio.

Los Curie olvidaron patentar su descubrimiento, por ello recibieron poco beneficio económico de él y tristemente a partir de 1903 la pareja empezó a sufrir los primeros quebrantos de salud causados por la permanente exposición a las radiaciones.

En 1903 Marie Curie junto con Pierre su esposo y Henri Becquerel recibieron el Premio Nobel de Física en reconocimiento a sus investigaciones y descubrimientos en el campo de la radiactividad. Es bueno aclarar que la Academia solo quería darle el premio a los dos hombres pero Pierre se negó a recibirlo si no incluían a Marie que según él era la verdadera artífice de todas sus investigaciones y trabajos.

Los Curie que no gustaban de las ceremonias públicas y además estaban un poco enfermos al principio se negaron a ir a Estocolmo, y solo hasta 1905 viajaron a Suecia a recibir el premio de 15.000 dólares gracias al cual pudieron contar con otro ayudante en el laboratorio.

En diciembre de 1904 nace Ève, la segunda hija a pesar de haber sufrido algunos abortos probablemente a causa de las radiaciones. Marie educó a sus dos hijas con sumo esmero, consiguió institutrices polacas para que les enseñaran la lengua natal y las envió varias veces a su país a conocer la familia y las costumbres de su tierra.

Dos años más tarde –el 19 de abril de 1906– una terrible tragedia llegó a la vida de Marie Curie. Pierre, el gran científico y adorable esposo, murió atropellado por un carruaje tirado por caballos en la calle Dauphine de Saint Germain-de-Pres sufriendo una mortal fractura de cráneo.

Pierre tenía sólo 47 años, empezando la época productiva de su vida, y Marie tenía 39, en plena juventud. En medio de esta terrible tragedia que tanto su hija como Marie misma narran en sus libros como algo de lo cual ella nunca creyó recuperarse, no aceptó sin embargo la pensión vitalicia que le ofreció la universidad.

A finales de 1906 le ofrecieron el puesto que la universidad de París había creado para su esposo. Marie lo aceptó con la esperanza de organizar un laboratorio mundial en honor de Pierre, laboratorio que no logró realizar, aunque más tarde el Instituto Pasteur creó un laboratorio de radiactividad –hoy llamado Instituto Curie– que fue dirigido en los últimos años por Marie.

Por otra parte es bueno señalar que Marie Curie fue la primera mujer en ocupar el puesto de profesora en la Sorbona, y entre 1906 y 1934 esta universidad recibió a 56 mujeres sin aplicar las anteriores restricciones de género.

Marie sigue sus investigaciones y publicaciones, pero ahora sola su vida se va a ver envuelta en enredos –propios de una sociedad donde todavía la mujer era considerada inferior al hombre–, razón por la cual no se veía con buenos ojos los triunfos y reconocimientos de Marie Curie y menos siendo de origen extranjero; hasta la tildaron de ser judía y además atea. También fue acusada en 1911 de mantener un romance con el físico Pierre Languevin, alumno de su esposo, con quien Marie mantenía correspondencia científica.

La esposa de Languevin la denunció públicamente y un día que ella regresaba de dictar una conferencia en Bélgica fue atacada por una muchedumbre que le gritaba “rompe hogares”. Pero mientras todas estas cosas pasaban el reconocimiento internacional por su trabajo continuaba.

La Academia de Ciencias sueca le concedió por segunda vez el Premio Nobel ahora en Química y en solitario, por sus servicios en el avance de la Química y por el descubrimiento de los elementos Polonio y Radio, el aislamiento del Radio, el estudio de la naturaleza y compuestos de este elemento.

Fue ella la primera persona en ganar o compartir dos premios Nobel. El premio le sirvió para convencer al gobierno francés de apoyar el Instituto de Radio construido en 1914 donde se llevaron a cabo investigaciones en física, química y medicina.

Cuenta en sus Memorias que en marzo de 1913 recibió una de las visitas más gratas de su vida, la del doctor Albert Einstein con quien Marie realizó una excursión de verano en Suiza. Einstein admiró grandemente no sólo la obra científica sino la personalidad y sencillez de Marie Curie, diciendo de ella que “era la única persona por él conocida a quien los honores no la habían corrompido”.

Todo andaba bien pero la Primera guerra mundial estalló el 28 de julio de 1914 y sacudió a todo Europa. María dejó sus hijas con unos amigos y trasladó el laboratorio a Burdeos y se decidió a ayudar a Francia ya que no había podido ayudar a Polonia.

Creó un servicio de ambulancias radiológicas y se convirtió en la directora del Servicio de Radiología de la Cruz Roja francesa creando el primer centro de radiología militar en Francia. Ayudada por un médico militar y su hija Irene que tenía 18 años dirigió la instalación de 20 unidades móviles de radiología y 200 unidades radiológicas en los hospitales provisionales del primer año de guerra.

En 1915 produjo el Radón, gas incoloro que se utilizó para esterilizar los tejidos infectados. En 1916 fue la primera mujer en recibir permiso para conducir pues lo necesitaba para trasladar ella misma las unidades médicas de rayos X.

Más de un millón de soldados se beneficiaron con sus contribuciones humanitarias en esta terrible guerra. Quiso incluso vender sus medallas para ayudar a la guerra pero el banco no las recibió, entonces invirtió parte del dinero de sus premios en bonos de guerra.

También fue miembro activo de los comités dedicados a la causa polaca en Francia. Terminada la guerra resumió sus experiencias en un libro titulado La radiologie et la guerre (1919).

Después de la guerra siguió trabajando en la recolección de fondos para continuar las investigaciones sobre el Radio, incluso planeó un viaje a Estados Unidos donde se dice que fue muy bien recibida pero aplaudieron más sus actividades como sanadora de soldados que como la gran científica que ella era.

Sin embargo en 1921 el presidente Warren G. Harding la recibió en la casa Blanca y le ofreció simbólicamente un gramo de Radio recolectado en su país. En EE.UU. le ofrecieron nueve doctorados Honoris causa, ella rechazó el de la Universidad de Harvard en física porque consideraba que no había hecho algo importante en dicha ciencia.

Continuó con sus clases, investigaciones y conferencias, hasta que a sus 67 años muere el 4 de abril de 1934 de una anemia aplásica idiopática probablemente contraída por las radiaciones a que estuvo expuesta, dado que en su época no se conocían los efectos nocivos de la radiación ionizante y ella nunca tomó medidas preventivas en su laboratorio.

Hoy todos sus trabajos, apuntes, y hasta su libro de culinaria están guardados en cajas herméticamente cerradas y quienes deseen consultarlas debe recibir una protección especial. Fue enterrada en la misma tumba de su esposo en el cementerio de Sceaux hasta que en 1995 siendo presidente François Mitterrand destacó en un bello discurso todos los méritos propios de Marie Curie y ordenó que sus restos –junto con los de Pierre su esposo– fueran trasladados al famoso Panteón de París.

Es bueno señalar que su hija Irene, la mayor, también ganó el Premio Nobel de Química junto con su esposo en 1935, un año después de la muerte de su madre, por el descubrimiento de la radiactividad artificial.

Su segunda hija Éve fue periodista, pianista y activa defensora de los derechos de los niños. A ella debemos uno de los libros más bellos sobre su madre titulado Madame Curie que se publicó simultáneamente en varios países en 1937.

Aunque fue criticada por no haber hecho énfasis en algunos momentos difíciles de la vida de su madre, en especial en aquellos que mostraban la ideología de la época, entre otros el rechazo de la Academia de ciencias de Francia de aceptarla entre sus miembros solo por el hecho de ser mujer.

Marie Curie no sólo fue una consagrada investigadora y científica, sino también una mujer con gran sentido de solidaridad social. Su primer Premio Nobel lo repartió casi todo entre sus familiares y colaboradores. En general muchos de sus premios los invertía en las mismas investigaciones.

Amó siempre la vida sencilla libre de toda ostentación y entregada a sus hijas y a su trabajo. Con su gran descubrimiento sobre la radiactividad hizo importantes aportes no sólo a la Química y a la Física sino a la medicina y abrió muchos campos de investigación que contribuyeron al gran desarrollo científico que se logró en las primeras décadas de siglo XX. Hoy llevan su nombre decenas de pueblos, Centros e Institutos de investigación, colegios y universidades en el Mundo.

Para Saber más:

CURIE Ève. La vida heroica de Marie Curie, descubridora del radio. Libre lectura en Internet.

GORDON Mercedes. Marie Curie. La descubridora del radio. Casals S.A. 2011.

SKTODOWSKA-Curie M. La radiologie et la guerre. 1921. Librairie Felix Alcan.

VARIOS. Historia de la ciencia. Dirigida por Felipe Cid. Tomo III. Editorial Planeta, 2000.

Marie Curie: Una Mujer Extraordinaria

 

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