LOUIS PASTEUR, Pionero de la microbiología moderna

Blanca Inés Prada Márquez - Filósofa, Historiadora, Catedrática - Bucaramanga, Colombia

 

 

Autora: Blanca Inés Prada Márquez - Filósofa, Historiadora, Catedrática - Bucaramanga, Colombia ...  ... Más publicaciones........►

 

Curiosamente este genio de la química y la medicina –nacido en Dôle Francia, el 27 de diciembre de 1822 y muerto el 28 de septiembre de 1895 en Marnes-la-Coquette– no fue un estudiante brillante ni demostró amor por la ciencia, lo que deseaba ser era artista destacándose en el colegio por el dibujo y la pintura.

Su padre, un sargento de las guerras napoleónicas, de quien dice Pasteur mismo, que no sólo le enseñó a leer sino a amar y respetar la grandeza de Francia, le empujaba a estudiar con tesón porque pensaba que el arte era un trabajo demasiado indulgente.

Sin embargo al terminar su bachillerato Pasteur empezó a interesarse por la química cuando consiguió trabajo como profesor de dicha materia en Dijon, y allí a los 20 años descubrió el dimorfismo del ácido tartárico al darse cuenta que mostraba dos clases de cristales.

Este ácido multiusos, empleado en la fabricación de gaseosas y que se encuentra también en los vinos, le abrió el camino a la ciencia. Tanto que a los 26 años ya le dieron la Legión de honor por su arduo trabajo con el proceso de fermentación de vinos y cervezas, logrando explicar que la fermentación no era un proceso químico, como se creía hasta la fecha, sino un proceso orgánico.

En sus búsquedas para evitar la degradación del vino, la leche, la cerveza descubrió o se inventó un proceso para eliminar los microorganismos culpables de su degradación, sometiéndolas a altas temperaturas por corto tiempo y luego a temperaturas muy bajas. Nació así la pasteurización.

Pasteur acabó con la teoría de la generación espontánea que venía desde Aristóteles, y que había sido defendida por personajes tan importantes como Descartes, Bacon y Newton.

Esta teoría fue una de las más difíciles de derrumbar. Desde Aristóteles se sostenía que ciertos animales muy pequeños como los insectos, los gusanos, las moscas al igual que la putrefacción de las carnes, y el nacimiento de larvas en los lugares húmedos, todas estas manifestaciones de la vida surgían espontáneamente de la materia orgánica.

El primero en empezar a cuestionar dicha teoría fue Francesco Redi (1626–1697) médico italiano que nunca aceptó la generación espontánea e hizo varios experimentos para mostrar que si por ejemplo un pedazo de carne se dañaba era porque en ella las moscas habían puestos sus huevos.

A pesar de su trabajo la comunidad científica de su época siguió defendiendo la generación espontánea.

Un siglo más tarde Lazzaro Spallazani (1729-1788) demostró con numerosos experimentos que no existía generación espontánea, que el problema de la degradación de ciertas sustancias se debía a pequeñísimos organismos vivos que podían estar en el aire o en los recipientes.

Pero todavía la teoría seguía siendo aceptada. Fue necesario la llegada de un científico tan perseverante en sus investigaciones como Louis Pasteur, quien perfeccionando los experimentos hechos por Spallazani demostró que los mismos microorganismos venían de la materia viva, estableciendo la ley de la biogénesis según la cual “todo ser vivo viene de otro ser vivo”.

Sus búsquedas para demostrar que todo ser vivo venía de otro ser vivo lo llevó al desarrollo de la teoría germinal de las enfermedades infecciosas, dando origen a la medicina como ciencia –al demostrar que la enfermedad es el efecto visible (signos y síntomas) de una causa que se puede buscar y eliminar mediante tratamientos especiales–.

Esto de los microorganismo le causó grandes problemas porque nadie quería aceptar que algo tan inmensamente pequeño que sólo podía captarse a través de un microscopio pudiera causar la muerte a una persona o a un animal.

Pero gracias a sus descubrimientos se empezó a tener mucho más cuidado con la asepsia en los hospitales y clínicas. Antes el aseo era bastante descuidado a tal punto que muchas más personas morían por las infecciones adquiridas en los hospitales que por sus mismas enfermedades.

Quisiera comentar aquí que si bien Pasteur era un creyente convencido, quiero decir que practicaba a cabalidad su religión católica, supo muy bien distinguir entre religión y ciencia; en su trabajo científico seguía escrupulosamente los procesos experimentales.

En el asunto de la teoría biogenética, esto es –que toda vida viene de otra vida– no especuló sobre el origen de la primera vida, porque estaba convencido de que Dios era el autor de ella.

Es bueno señalar que el derrumbe de la teoría de la generación espontánea puso en aprietos a muchos materialistas para quienes la vida podía surgir espontáneamente de la materia orgánica, y empezaron a elaborarse teorías sobre el origen de la vida como las de Oparin y otros investigadores.

Aunque podemos decir que el asunto del origen de la primera forma de vida es un interrogante que no ha sido todavía totalmente resuelto.

Un trabajo muy interesante que le dio gran reputación a Pasteur, fue su investigación sobre los gusanos de seda, tratando de encontrar cómo era que se contagiaban los cultivos de seda.

Este trabajo le llevó cuatro años de experimentos hasta que logró demostrar su teoría: que las plantas eran contaminadas por los gusanos infectados que ponían los huevos en sus hojas. 

Por los años 1880 se ocupó en el asunto de las vacunas, trabajo cuya historia es casi novelesca porque fueron muchos años de trabajo, de esfuerzos y gracias a su constancia pudo ofrecerle un gran servicio a la humanidad: una vacuna que pudiera impedirle adquirir una enfermedad.

Dicen los estudiosos que en este trabajo llegó a arriesgar su vida y hasta su reputación. Después de descubrir la manera de lograr las vacunas (debilitando las propias bacterias de la enfermedad) le tocó hacer una demostración dramática.

En efecto, en 1881 se le presentó la oportunidad de demostrar la  eficacia de su vacuna contra la enfermedad del carbunco. La inoculó a la mitad de un rebaño de ovejas, mientras a la otra mitad les inyectaba la enfermedad (bacillus antharcis). Las inoculadas con la vacuna sobrevivieron, las otras no.

Cuando estaba probando el suero contra la rabia se vio obligado –se puede decir– a tratar a un niño mordido por un perro rabioso cuando no lo había probado en suficientes animales.

Pasteur que no era médico estaba indeciso puesto que si el niño moría podía tener problemas legales. Sin embargo tras consultar con sus colegas se decidió a inyectar al muchacho y fue todo un éxito. El niño se recuperó y no desarrolló la rabia. Pasteur fue aclamado como héroe, y recibió grandes honores de la Academia de ciencias.

Pocos hombres le han hecho tanto bien a la humanidad como Louis Pasteur. Una de sus grandes glorias fue haber podido ver funcionando el Instituto Pasteur inaugurado en 1888 y del cual fue su primer director.

Durante más de un siglo el Instituto Pasteur ha desarrollado investigación de punta en enfermedades infecciosas. A lo largo de su existencia ha contribuido con descubrimientos que le han permitido a la medicina controlar enfermedades virulentas como la difteria, el tétano, la tuberculosis, la poliomielitis, la fiebre amarilla y fue el primer laboratorio que logró aislar el HIV que provoca el sida. Ocho científicos de ese Instituto han logrado el premio Nobel en Medicina o en Fisiología.

Para saber más:

Pasteur escribió numerosas obras, algunas se pueden conseguir en español: Patología comparada de la inflamación; La naturaleza del hombre; La inmunidad en las enfermedades infecciosas; La prolongación de la vida.

De KRUIF P. Vida y obra de Luis Pasteur. México, F.C.E. 1973.

Un libro muy interesante sobre Louis Pasteur es: Histoire d’un savant par un ignorant, escrito por su propio hijo –René Vallery-Radot M. Pasteur– quien fuera también su secretario.

Se sabe que gran parte de este libro fue supervisado por Pasteur mismo, por lo tanto los estudiosos lo consideran como su autobiografía. Este libro se consigue en español con el siguiente título: La sublime obsesión de un genio –Louis Pasteur–. PDF descarga gratis en internet. Su autor nos dice lo siguiente:

“La ciencia no fue para Pasteur –y éste es uno de sus méritos más excelsos– el pretexto para alcanzar la gloria. Fue más bien la severa norma de conducta de su vida: una religión que entraña el ascetismo de dedicarse exclusivamente a una idea y de esforzarse continuamente en lograrla”.

Louis Pasteur

 

Tags: