Zapatoca fundadora de La Fuente y Barrancabermeja

Augusto Gómez Serrano  -  Empresario  -  Bogotá, Colombia

 

 

Enviado por: Augusto Gómez Serrano - Empresario - Bogotá, Colombia  Más publicaciones......►

 

Autor: Desconocido

LA FUENTE, MAYO 27 DE 1881

Corregimiento de La Fuente, Santander, ColombiaA mediados del siglo XIX, varias familias de apellido Guarín dejaron las tierras de Simacota, para venir a poblar la región entonces llamada “La Pao”, donde se establecieron definitivamente. Hacia 1870, quisieron levantar una Capilla, pero las circunstancias de aquella época no lo permitieron.

Al construir y dar al servicio el “Puente Lengerke”, el 7 de febrero de 1872, aumentaron las posibilidades de llegar a tener vida propia y se dirigieron al Presidente del Estado Soberano de Santander solicitándole la creaciòn de un Corregimiento en ese lugar, y el 27 de mayo de 1881, el Dr. Solón Wilches expidió el Decreto que creaba dicho corregimiento.

El 28 de agosto, los vecinos iniciaron la construcción de una amplia capilla, que exactamente diez años después fue bendecida solemnemente por el Párroco de Zapatoca, Pbro. Antonio Vicente Arenas, dedicándola al Sagrado Corazón de Jesús. Después de 23 años, el 24 de agosto de 1927, el Obispo del Socorro, erige el oratorio público de La Fuente en Iglesia Parroquial con todos los derechos parroquiales.

El 22 de junio de 1943, igualmente Leonidas Medina, Obispo del Socorro, extendió los límites de la Parroquia, por el costado sur, hasta la quebrada Chivirití. Los vecinos, dirigidos por los diferentes Párrocos, levantaron un hermoso Templo, como también han hecho progresar esta población en todos sus aspectos, parques y calles públicas, servicios sociales y culturales, aunque dependiendo de Zapatoca en cuestiones legales, es uno de los Corregimientos más atrayentes de Santander.

BARRANCABERMEJA

Fotografía de la Refinería de Barrancabermeja, Santander, ColombiaEl 6 de abril de 1536, salió el General Gonzalo Jimenez de Quesada de Santa Marta, con una gran expedición de 600 hombres de a pie y 70 de a caballo, mas de 200 hombres en siete embarcaciones, a descubrir la cabecera del río Magdalena.

Difícil y largo fue el viaje, rompiendo las crecidas aguas del río y la temible maraña de sus márgenes; llegaron a escasear las provisiones que habían hecho de tal forma que “no queda lagartija, ni culebra, ni sapo, ni ratón que no se pruebe; que la hambruna gana y atrevida, ninguna cosa halla prohibida”.

Naturalmente, después de varias semanas de viaje los soldados se desanimaron de la empresa y propusieron al General devolverse hacia Santa Marta, a lo cual él respondió:

“Este camino quiero y este sigo,

este debe seguir quien bien me quiere,

y sepan que tendré por enemigo

a quien aquestos pasos impidiere”.

Al cabo de varios meses, en octubre de 1536, lograron lo que anhelaban:

“Tras una punta vieron la barranca.

y el pueblo pareció que se desea

en enjuto y lugar y parte exenta.

y sus caneyes eran como treinta

y no parada ni demora/ hasta llegar al pueblo de La Tora”.

Los indios huyeron y la expedición se posesionó fácilmente de aquella “Tierra buena, tierra buena, ¡tierra que pone fin a nuestras penas”; tierra de oro, tierra bastecida, tierra para hacer perpetua casa, tierra con abundancia de comida, tierra de grandes pueblos, tierra rasa, tierra donde se ve gente vestida, y en sus tiempos no sale mal labranza; tierra de bendición, clara y serena, tierra que pone fin a nuestras penas”.

Y la alegría de los conquistadores tuvo su culminaciòn, cuando, según el relato del historiador Castellanos, “luego que vieron resplandor propicio, asentaron altar en lígneas basas, do celebró Divino Sacrificio, el padre Fray Domingo de Las Casas”. Los conquistadores siguieron llamando a aquel sitio “las Barrancas Bermejas”, pero ya los indígenas lo llamaban “La Tora”.

Aquí se organizó una base militar, de donde partió la expedición, que después de cruzar toda la región del Opón, llegó a las tierras de los Agataes y continuó hasta Bacatá, donde fundaron a Santafé. El 2 de febrero de 1601, el Oidor, Luis Enrique de Monroy, organizó allí un poblado y fue electo cura de Barrancas-Bermejas, el padre Antonio Chaval.

En junio del mismo año, el Cacique Pipatón y su esposa Yarima cayeron en poder del Capitán Benito Franco, quien se propuso castigar la resistencia de este jefe indio a la invasión española: Pipatón fue enviado preso a Pamplona, donde se le desjarretó, pero el valiente indio logró fugarse para volver a cobrar personalmente su dolor a los españoles.

Cuatro siglos después

En el año de 1864, trescientos veitiocho años después del descubrimiento de La Tora o Barrancas-Bermejas, las humildes casas allí levantadas no llegaban al número de 30 caneyes indígenas que hallaron los españoles. El censo general de los Estados Unidos de Colombia, en la sección correspondiente a Barrancabermeja, del Distrito de Zapatoca, sólo contó con 85 habitantes.

La Providencia tenía un tesoro escondido, que sólo a mediados del siglo XIX sería descubierto en el mundo y cuya explotación no llegó a realizarse sino en 1915; por el año de 1903, el Coronel José Joaquìn Bohórquez, al explotar los bosques cercanos al poblado, encontró la primera fuente del petróleo e hizo recoger varias latas de este líquido oscuro, maloliente y grasoso, que al impregnar trozos de trapo ardían con luz amarilla-rojo y daba un abundante humo oscuro.

Bohórquez no supo beneficiarse del hallazgo, lo cedió a Roberto de Mares y éste logró que el gobierno del General Reyes le adjudicara, el 6 de diciembre de 1905, una concesión de más de 50.000 hectáreas, y en junio de 1915, se dio comienzo al trabajo de extracción del rico yacimiento petrolífero; el 25 de agosto de 1919, la Concesión de Mares se transfirió a la Tropical Oil Company, mediante contrato celebrado con el Gobierno presidido por Marco Fidel Suárez.

En el año de 1881, el Presidente del Estado Soberano de Santander, Solón Wilches, le da vida al Corregimiento de Barrancabermeja o Puerto Santander; el 17 de abril de 1922, la Asamblea de Santander, por Ordenanza No. 13, crea el Municipio de Barrancabermeja, aprobada el mismo día por el Gobernador, Dr. José María García Hernández.

El 26 del mismo mes y año (abril 1922), el Gobernador del Departamento, con su comitiva oficial y un grupo de caballeros notables, se trasladó al caserío de Barrancabermeja e inauguró solemnemente el nuevo municipio, dando a conocer el nombramiento de sus empleados y de los señores Ciro Antonio y Paulina Lineros, como los primeros maestros de las escuelas urbanas del municipio.

El Prelado Diocesano del Socorro, el 13 de febrero de 1924, nombró a los Pbros. Gil Antonio Serrano y Rito Antonio Nova, como los primeros párrocos; el Clero diocesano continuó administrando este centro religioso, hasta el 09 de septiembre de 1928, cuando se inauguró la Prefectura Apostólica del Río Magdalena.

La ciudad siguió creciendo en forma extraordinaria alrededor del petróleo y el 18 de abril de 1950, la Prefectura fue elevada de la categoría de Vicariato Apostólico. Doce años más tarde, ya perfectamente organizada la entidad eclesiástica y multiplicadas las parroquias dentro de la ciudad y en todo el Vicariato, la Santa Sede la elevó a la dignidad de Diócesis y constituyó a Barrancabermeja como capital de la misma.

Hoy, aquel mínimo caserío de tan sólo 85 habitantes en 1864, cuenta con numerosa ciudadanía y se enorgullece de ser la segunda ciudad de Santander.